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CEID – Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible
Cambio Climático: retos y oportunidades para Colombia Memorias del Segundo Congreso Anual de Medio Ambiente (versión bilingüe) Autor: Adrien BRUNETTI
Información básica sobre el CEID http://www.ceid.ceidcolombia.org
El 1º y 2º de Octubre del 2009 en el Club El Nogal de la ciudad de Bogotá en Colombia tuvo lugar el Segundo Congreso Internacional de Medio Ambiente. Este evento, organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible – CEID, tiene como objetivo juntar a varios especialistas, científicos y expertos del sector de la investigación en Ciencias del Medio Ambiente y otros sectores del conocimiento colombiano e internacional, con el fin de cumplir con las misiones del CEID. Las misiones principales del CEID se pueden resumir en la voluntad de socialización del conocimiento sobre todas las dimensiones académicas relacionadas con el tema del medio ambiente. Promueve la realización de estudios interdisciplinarios desde la academia colombiana en su conjunto sobre este tema y soporta su publicación y difusión larga. Para esto, favorece el involucramiento de las facultades y universidades de Colombia y del exterior sobre estos temas, fomenta la enseñanza y busca su mejoramiento continúo. La segunda versión del Congreso se enfocó en examinar las oportunidades y los retos que debe enfrentar Colombia en relación con los múltiples impactos generados por el cambio climático global. Este informe busca restituir el contenido de las numerosas intervenciones que acompañaron los asistentes al Segundo Congreso de Medio Ambiente del CEID. El Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible agradece nuevamente las organizaciones de investigación internacional que contribuyeron a la organización y al contenido científico del congreso: el Earth Policy Institute, la Universidad de Los Andes, la Universidad del Bosque, la Academia de Derecho Ambiental de la IUCN.
Plan interactivo de las memorias Este informe ofrece al fin de cada intervención transcripta un hipervínculo. Este vínculo da acceso a las presentaciones Power Point que el panelista usó durante el Congreso, las cuales no son de libre uso: se puede visualizarlas solamente en el marco privado o de la familia. Si desea usarlas en un contexto profesional, deberá avisar al CEID y esperar su autorización. En el siguiente cuadro, puede hacer click en cada título de intervención, lo que lo llevará al lugar definido dentro del documento. Apertura del Congreso Gilberto Rincón González Director del CEID Palabras de introducción 1 y 2 Rob Fowler (1) Director Academia de Derecho Ambiental IUCN Manuel Rodríguez (2) Ex-Ministro de Medio Ambiente Plan B 3.0 - Movilizarnos para salvar la civilización Lester Brown (videoconferencia) Presidente Earth Policy Institute Nociones Generales sobre CC en Colombia Guillermo Tejeiro Gutiérrez Miembro investigador y fundador del GEMAD El Derecho del cambio climático Luis Fernando Macias Presidente del Instituto Colombiano de Derecho Ambiental El Derecho como herramienta para enfrentar el CC Rob Fowler Director Academia de Derecho Ambiental IUCN Conservación de biodiversidad, áreas protegidas y CC Ben Boer Profesor emérito en Derecho Ambiental - Universidad de Sydney (Australia) El proceso de Marrakech y su aporte al CC Jaime Romero Director Grupo Choc Izone - Universidad del Bosque (Colombia) 20 años de política de cambio climático de la Unión Europea Javier de Cendra De Larragán Investigador, Research Institute Metro - Universidad de Maastricht (Paises Bajos) La política de Estados Unidos frente a el acuerdo Post-Kioto David Hodas Profesor - Universidad de Widener (Estados Unidos) Canadá y las negociaciones sobre el cambio climático Yves Le Bouthillier Profesor - Universidad de Ottawa (Canadá) - Academia de Derecho Ambiental IUCN CC: contexto, mitigación y adaptación Víctor M. Tafur Profesor del Bard College y de PACE Law School (Nueva York) CC y la evaluación de impacto ambiental Marcela Jiménez Larrarte Asesora legal de la Asociación interamericana para la defensa del Medio ambiente - AIDA Construcción sostenible y sistema de certificación LEED Cristina Gamboa T. Directora Ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible
Apertura del Congreso Gilberto RINCÓN, Director CEID Colombia Este congreso busca analizar los retos y las oportunidades que genera el cambio climático en Colombia. Para este efecto es un placer recibir a los panelistas internacionales que acudieron a nuestro llamado y que se expresarán sobre los 3 desafíos claves que representa el cambio climático, en Colombia y en el mundo: el control de la población; la variabilidad del clima; la protección de los recursos naturales. Colombia tiene un papel importante que jugar en la lucha global contra el cambio climático, sobre todo en el contexto de preparación de la Decimoquinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP15), que tiene como objetivo la renovación del Protocolo de Kioto. Este proceso que involucrará a todos los países miembros de las NN.UU. va a crear tanto esperanzas como dificultades o frustraciones, en la medida en que hoy el Protocolo de Kioto es la única herramienta de cooperación internacional cuya labor es básicamente ayudar a los países del mundo aplacar este fenómeno natural y humano que, por lo menos en Colombia, nos está impactando fuertísimo. El compromiso de los países desarrollados va a ser un tema de observación y discusión importante durante las negociaciones de la COP15. Se espera que países tales como Estados Unidos adopten posiciones más flexibles para lograr firmar un nuevo acuerdo internacional. El Protocolo de Kioto en dos años llegará al final de su periodo de vigencia y muchos observadores quieren que sigan así los compromisos acordados en este marco, en particular frente a los países en desarrollo. Se espera igualmente que estos últimos – y no solamente los más contaminantes entre ellos (Brasil, China, India…) – acepten nuevas obligaciones de reducción de sus impactos ambientales, lo cual no parece contradictorio con sus necesidades de adaptación. En el mismo orden de ideas, hay que tener bien claro que negociaciones bilaterales siempre suceden afuera del marco de las Naciones Unidas. Muchos países han tomado iniciativas voluntarias si referirse a ningún tratado, sobre reforestación, energías renovables, protección de biodiversidad, etc. que sin duda produjeron efectos positivos. En Colombia el cambio climático, si bien es cierto que no siempre ha sido el más activo del mundo en combatirlo genera problemas e impactos que periódicamente resultan en desastres o conflictos bastante complicados, donde se evidencia la necesidad del país de fomentar una política nacional de adaptación adecuada. Está claro que en nuestros países la adaptación al cambio climático va a determinar nuestro futuro frente a nuestro entorno natural y los riesgos relacionados. El bienestar de las generaciones por venir está en juego sobre todo cuando se habla de aumento del nivel del mar, de reducción de las disponibilidades de agua, el aumento de ciertos fenómenos climáticos extremos, la degradación de los páramos, etc. Hay un panorama bastante preocupante de cambios naturales que van a impactar negativamente el país, tanto al nivel de sus áreas productivas (agricultura, energía…) como del bienestar social de los colombianos más vulnerables. El país espera que el tema de la adaptación al cambio climático sea ampliamente debatido en la COP15, para que las fuentes de financiación lleguen en forma adecuada, suficiente, sostenida y previsible, que es lo que se requiere para desarrollar acciones eficaces y seguras. El tema de la deforestación evitada, que ha sido trabajado por algunas organizaciones colombianas, también puede representar una fuente de financiación importante. Este congreso se basa en un marco de referencia conceptual que nos permite iniciar estos dos días de conversaciones teniendo el privilegio de que nos acompañen 7 expertos internacionales de Australia, Canadá, España y Estados Unidos. Estas personas son autoridad en este tema y van a compartir con nosotros experiencias, recomendaciones y posibilidades de sinergia y cooperación con Colombia para desarrollar programas de mutuo interés. Ayer tuvimos la oportunidad de reunirnos con oficiales del país para buscar líneas de investigación. También nos reunimos en la Universidad de los Andes con el decano de la facultad de derecho y con el grupo GEMAD para involucrar mucho más la academia sobre los temas ambientales, de cambio climático y de desarrollo sostenible, los cuales definitivamente representan grandes retos a mediano y largo plazo. Sin embargo, en comparación con lo que se hace en países similares a Colombia, se presentan muchas oportunidades en nuestro país para la academia y la investigación. Por eso hemos querido organizar este evento para abrir un espacio de debate y difundir el conocimiento, crear inquietudes y fomentar la reflexión para que estemos listos en el futuro para diseñar políticas de estado, desarrollar capacidades institucionales, formar profesionales que nos permitan enfrentar las causas y los efectos del cambio climático. Quiero también compartir con ustedes el inmenso privilegio de entregar el segundo libro en español de la obra de Lester Brown, el “Plan B 3.0, lecciones para salvar la civilización”. Desde el año pasado el CEID (Centro de Estudios Interdisciplinarios para el Desarrollo sostenible) ha venido trabajando esta obra que es de obligatoria lectura para todos nosotros. La forma en que está escrito el libro y su contenido académico, científico y hasta político, nos presenta una orientación muy clara de todo el tema ambiental. El CEID está convencido de que uno tiene que aprender más sobre el medio ambiente, debido a una actualidad en la cual se conoce y se quiere conocer muy poco sobre sus consecuencias en términos de salud, de política, de educación, de prevención de desastres, etc. Este libro es verdaderamente de lectura obligatoria y en pocos minutos tendremos el honor de entrar en contacto con su autor, el Doctor Lester Brown, quien nos va a exponer directamente su visión de un mundo sostenible. Esta semana se publicará la última versión de su libro, el “Plan B 4.0”, es decir que apenas cerraremos este congreso que el CEID se pondrá de nuevo en la tarea de dar acceso al libro a los hispano-hablantes de Latinoamérica. Quiero agradecer a todas las personas presentes hoy para asistir a estos dos días de discusiones y especialmente a los panelistas internacionales quienes hicieron un gran esfuerzo para estar con nosotros el día de hoy. Mis agradecimientos van también a nuestros patrocinadores académicos, a la Universidad de los Andes y del Bosque, por su imprescindible apoyo. ¡Muchas gracias! Palabras de introducción 1 Rob FOWLER, Presidente de la Academia de derecho ambiental de la IUCN Good morning to all, I wish to acknowledge here, firstly, my Colombian friends and colleagues for setting up and organizing this event. It is a great pleasure for me and for my distinguished colleagues Yves Le Bouthillier and Ben BOER from the IUCN academy of environmental law, to be here with you all in Bogotá. Our organization has been existing for only a few years and is today rapidly growing. It is composed of universities and law schools from countries all over the world and we are proud to notice that since last year, the number of our members grew from 50 to nearly 115 in 2009. We are ready to welcome new universities to develop our network in order to increase our capacities to spread materials and knowledge that we think are essential to a better environmental protection. We have the experience, the tools and the legitimacy to contribute to this important task. During a meeting with the University of los Andes which Gilberto mentioned earlier, we actually discussed possibilities of future collaboration in Colombia around the project of bringing skills and capacities to train scholars, professors who are already “preaching” (in the academic view) environmental law. The objective of this project is to provide a basic insight in environmental law to every law student in Colombia. We hope we will be counting on universities like the University of el Bosque or los Andes to lead the way in the country and in all South America. I think Gilberto already presented the themes of this conference very well. I will simply say that it is true that climate change is the most impressive issue we have to face as a civilization. It needs new actions, new approaches. It is not only an environmental problem. It raises new and powerful concerns in every nation and we are just beginning to appreciate the impacts climate change will have. So we are all in the same boat, as we say. We share a same problem that requires re-thinking the basis of our culture. We have seen in the past many civilizations that failed to continue because of natural constraints to their development – water and food shortages, among others – and one of the major impacts of climate change precisely results in food reduction and water issues. In this respect we have to learn lessons from past history. In our current case we are not an isolated civilization but a global one, that fact turns the problem into a common concern for all humanity. So we need to think and conceive this type of global issues internationally through nation-wide, coordinated approaches. The next international appointment related to international cooperation on climate change is to be held in Copenhagen at the end of this year. We will have the opportunity to challenge the curse of the future, through addressing a very distinct set of problems. Well all that sounds a very pessimistic view but it must remain clear that we have many types of means to cope with the climate issue, if we have the will to use them. I hope that during the next two days we will be successful in building a constructive, positive view to approach this problem by talking about the opportunities in order not to be too overwhelmed by the nature of the challenges that still lay ahead. Thank you for your support, all of you. Palabras de introducción 2 Manuel RODRÍGUEZ, ex-ministro de Medio Ambiente de Colombia Mis agradecimientos van a las universidades que patrocinaron este evento y que junto con otras universidades trabajan fuertemente el tema del cambio climático en la academia, creando de hecho nuevos espacios para un trabajo futuro con la IUCN y su Academia de Derecho Ambiental. Agradezco también a Gilberto RINCON por su paciencia y dedicación en organizar esta segunda conferencia, por su profesionalismo y por su esfuerzo en traducir la obra de Lester Brown. ¡Verdaderamente hay que quitarse el sombrero frente a tantos logros! El tema del cambio climático es uno de nuestros grandes problemas contemporáneos, uno de los que requieren una respuesta a la escala de la civilización. La Tierra nos ha demostrado durante 4 000 millones de años que sigue adelante, que tiene una gran capacidad de resiliencia y que con el cambio climático no va a pasar nada distinto a lo que pasó en otras eras; sino que esta vez la humanidad entera se tiene que adaptar para sobrevivir globalmente. Eso es lo que está en juego con el cambio climático y es cierto que parece una visión muy pesimista: pero esta amenaza es real y debe alimentarnos en energías para tomar medidas adecuadas. Por el momento nuestro futuro común está condicionado por las medidas que tomaremos o no tomaremos, por las decisiones que hacemos o no, acerca de un fenómeno sobre el cual hay más del 80% de certidumbre científica. El cambio climático es en gran parte antropogénico (generado por el Hombre) y comparable con los grandes cambios naturales que ocurrieron a lo largo de la historia de la Tierra. Es decir que el modo de vida global que tiene el Hombre en la actualidad es responsable de todo eso y que lo que tenemos que atacar es todo lo que hemos iniciado e inventado para nuestro bienestar. Son inevitables las consecuencias de este fenómeno. Seguramente en nuestra gestión podamos reversar algunos de los efectos negativos o indeseables, pero no todos. En gran parte tendremos que componer con el cambio climático a mediano y largo plazo, buscando alternativas innovadoras y seguras. El gran movimiento intelectual de los años 50, el conservacionismo, llegó a su muerte. Esta doctrina ambientalista tenía como fundamento la idea según la cual era todavía posible, a pesar de la industrialización acelerada y forzada del mundo, mantener la calidad y la cantidad de los ecosistemas que siempre habíamos conocido anteriormente. En la actualidad esto ya no es factible; si nos referimos a todo el desarrollo de la Tierra durante miles de millones de años, hemos logrado romper este equilibrio ecosistémico en tan solo dos siglos de civilización. Entonces tenemos que entrar claramente en la era de la adaptación, en la era de aprender a vivir con el cambio climático. Hay también que entrar en una visión de carácter ético: lo que está en frente de la humanidad es la capacidad de aceptar las recomendaciones de la ciencia para que entren al corazón de la fábrica de la ley con el fin de que, con diligencia y dedicación, se tomen decisiones de adaptación conformes con el hecho de que hay que limitar el cambio climático global a 2ºC de aumento de la temperatura global; sobrepasar este límite nos no expone a riesgos inaceptables. Dicen también los científicos que la humanidad no va a desaparecer de la Tierra, sino que es altamente probable que pasemos por una serie de eventos extremos, desastrosos, acompañados por periodos de sufrimiento durante los cuales se va a ver afectado nuestro bienestar común. Desafortunadamente los que mayores riesgos deben enfrentar son los más pobres, lo que demuestra una vez más que la falta de desarrollo, la desigualdad social es un factor de agravación del cambio climático. La lucha contra la pobreza sí es una política de largo plazo contra los efectos negativos del cambio climático. Así se deben asesorar los impactos humanos del cambio climático, para que la creación de políticas públicas progresistas sea más justa. Personalmente no soy muy optimista sobre las decisiones que se toman en el país sobre el tema. Las negociaciones internacionales al respecto avanzaron muchísimo desde la cumbre de Rio del 1992. A parte del hecho de que en la actualidad existen tratados y textos internacionales vinculantes que no existían en esa época – lo cual es un progreso notable – hay evidencias de que el cambio climático se volvió un tema de discusión al nivel mundial. Esto impacta las políticas nacionales en un sentido constructivo. Por ejemplo China, el mayor contaminador del mundo desde el año pasado, anunció hace poco que su tasa de crecimiento de emisiones de gases de efecto invernadero (EGEI) iba a ser menor que su tasa de crecimiento económico. No presentó ni cifras ni análisis formal, pero es la primera vez que China manifiesta su voluntad de reducir sus EGEI. Desde luego hay una esperanza de que las cosas vayan mejorando, a pesar de las críticas que acabo de hacer. El gran interrogante nuestro va a ser: ¿cuál será la solución global acordada entre las naciones para lograr estabilizar las EGEI internacionales a niveles que no ponen en peligro la humanidad? Si no lo hacemos, las generaciones futuras van a sufrir las consecuencias, cuando ya será demasiado tarde para implementar soluciones de adaptación o de mitigación. Ahí se evidencia nuestra responsabilidad intergeneracional: ¿seremos capaces de ser responsables? Por lo tanto tenemos que enfrentar estos eventos naturales extremos en Colombia. Como muy seguramente lo van a entender durante esta conferencia, hay unas amenazas que generan oportunidades para nuestro país, como resultado del cambio climático. Las oportunidades tienen que ver con las capacidades que podemos ir desarrollando en el país. Hay retos enormes que debemos convertir en fuentes de innovación y de cambio: Colombia por ejemplo tiene la fortuna de contar todavía con una cobertura de bosques muy grande, entre las primeras naciones del mundo en términos de área frente a la superficie total. Los estudios internacionales muestran que el eje amazónico va a conocer procesos de sabanización bien importantes, que justamente en Colombia no van a ocurrir por la presencia de los ecosistemas andinos que juegan un papel compensador; al contrario se va a notar aumentos en biodiversidad animal y vegetal que tendremos que gestionar de forma sostenible. Todo esto para decir que nuestro país goza de una situación ecológica única en el mundo, que tenemos que aprovechar comprometiéndonos fundamentalmente a su protección. Debemos mantener este capital natural, esta riqueza natural que desde los principios de los tiempos es la única que tenemos. Plan B 3.0 – Movilizarnos para salvar la civilización Lester BROWN, Presidente del Earth Policy Institute http://www.earthpolicy.org A lot is happening on the environmental front today and we try to capture that fact becoming clearer every day. In the economic system, for instance, there are a number of trends that result in tightening the world food situation. On the demand side of the equation, there are about 8 million people a year dying because of hunger. We also know a situation in which about 3 billion people want to move up the food chain consuming more grain-intensive products. In the US we are using enormous amounts of grain to produce ethanol for our cars. It is impacting the world food supply chain. On the supply side of the equation, we are facing a situation where water shortages are beginning to translate into food reduction. Ice melting is also beginning to affect our food security and I am going to talk about this situation for a few minutes. A year and a half ago, the Republic of Saudi Arabia announced that they were going to phase out their grain production entirely. For the last 20 years, they had been self-sufficient in wheat. We have to recall that in the 1970’s Saudi Arabia was submitted to an oil exporting embargo. Out of that situation they just realized they could be vulnerable to a wheat counter embargo and thus started to look for ways to produce more grain. During their research they discovered an underground aquifer, about a half mile down, which they began to use to irrigate their wheat crops. As the aquifer is not large enough to ensure a competitive and sustainable home wheat production, what they did a year and a half ago is, in other words, announce that they will be out of the grain business in 2016 and then be totally dependent on imports for their Canada-sized population. The most interesting about all this is not so much the effect on the world’s grain balance, because Saudi Arabia only represents less than 1% of the global production. It is just an example on what is beginning to happen in various countries around the world: the over-pumping of aquifers. In the case of Saudi Arabia, the aquifer cannot be recharged so once it is gone there is nothing we can do. We are seeing the same issues of water shortages emerge in much more populous countries like India, for instance. A World Bank study of India points out that 15% of India’s food is produced by over-pumping their aquifers. It means that in fact, 175 million Indians are being fed with grain produced in lands that will be soon going dry a few years ahead. How water availability will actually be affecting world food production trends in the future? The other major threat to food production – and it is relatively new – is ice-melting. We all know that Greenland’s ice sheet is melting. It will take a few centuries before the global sea level will rise by 7 or 8 meters. The latest projections show that the global sea level could rise by nearly 2 meters during this century. World Bank studies show that a one-meter rise will annihilate half of the rice land in Bangladesh, similarly in Vietnam and in the Mekong delta where the impact would mainly be on the local agricultural structure. Another example that I should mention regarding the adverse effects of ice-melting on agriculture is the melting of mountain glaciers. In Asia this is a great concern because the ice-melt of the glaciers of the Himalaya’s that sustains the level of the rivers in almost all the Asian regions including the Hindus, the yellow river, and so on. Not only do the glaciers sustain the availability of land, but also the irrigation system that are dependent on the state of rivers. If we look at some very substantial disruptions as the glaciers of the mountains of Asia continue to melt, we forget – or maybe we didn’t know – that China is the world number one wheat producer, while India is number two and the US number three. I think that here in the US we tend to consider that what is happening in the Himalaya and on the Tibetan plateau is exclusively China’s business. Well, it is, but it is also our problem because considering China’s position on the world market, any structural impact affecting China may also affect the entire world. This means that food prices may vary a lot and in a potentially unforeseeable way on the world market. Historically, in a situation like this we would have restricted exports, as we did in the 70’s, but nowadays China is the US’ bank! China is contributing to the development of the US by buying treasure state-guaranteed bonds! They hold approximately 700 billion worth of US treasury securities. In a nutshell, that is how a mere environmental phenomenon like climate change can threaten the world order. As a consequence we must – and we are – moving to an era of pure politics. One of the consequences of the tightening food situation has been a dramatic rise in prices of grain, soy beans, wheat, rice and corn. Between 2007 and 2008 some of those prices tripled on the global market. And it took us to the greatest economic recession since the Great Depression, to change those prices. But what we failed to keep in mind is that the long-term prospects are in favor of diminishing food supplies, of future rises in grain prices and of a growing number of hungry people. For many decades, the number of hungry people declined. But since the early 90’s it is increasing: from 815 million in 1990 it has grown to 950 last year and jumped to over a billion today. So we are looking at a tightening food situation and discovering that it is going to be really difficult to deal with it. One of the consequences of this tightening food situation is that some of the exporting countries are beginning to restrict grain exports in order to keep prices down. That is exactly what happened to both Russia and Argentina which restricted their grain exports in 2007, in order to control prices. As a matter of fact, the competition for grain and water is now crossing boundaries and results also in massive land appropriation and concentration from a country to another. Countries tend to willing to acquire land in other for their own home production and we are heading to new politics of food scarcity. This trend is obvious in countries like Ethiopia for example, a country which cannot feed its own people and is thus deeply dependent on the World Food Program, but which in reality could feed 4 or 5 billion people if its land were used properly. The same situation exists in Sudan, where there is an enormous land-purchasing by Saudi Arabia, South Korea, and China… Sudan is also highly dependent on the World Food Program to support and feed most of its people. So the situation is becoming very complicated. One of the consequences of the spreading number of hungry people is purely political, because it raises the following question: how many people will have to extinct before we all agree to a global civilization shift? Nobody knows the answer to that question yet. That is one of the issues we have to face now. In this respect, Plan B presents four main components in order to reach our goal which is to present an alternative to Plan A. Plan B is designed to stabilize climate, to stabilize population, to eradicate poverty and to restore the economic natural support systems: forests, aquifers, grass plants, sea levels, fisheries, and so on. It is ambitious, but at the same time we don’t really have much choice because economic progress and our civilization itself are now at risk. The potential for reducing carbon emissions and stabilizing climate is enormous. I will use just one simple example to illustrate that: if we replace incandescent bulbs by LED’s, use light sensors and switch off lights in rooms that are not occupied, we can save up to 90% of the electricity used for lighting. Examples of sustainable energy initiatives are: Kansas, that was the first American state to satisfy 100% of one of its towns´ needs with solar-generated electricity; Texas, who has built over 4000 wind farms to break free from its dependence to oil. Science Magazine says China is about to become the world´s leading electricity exporter thanks to its solar and wind energy program, which will produce 7 times as much as electricity as consumed by its inhabitants. The automobile industry is the one that causes more damage in terms of carbon emissions : there again the potential for cutting them is enormous, as General Motors, Toyota and a Japanese firm called DYD have planned to provide the market with fully electric and hybrid plug-in cars next year. The US government is now being lobbied against in order to progressively reduce income taxes and raise carbon taxes, so that the balance is maintained but a stronger effort is made to prevent people from emitting carbon when not necessary. It does not take decades to restructure the American industry and transportation system. The proof is that, following Pearl Harbor attack, it took the USA only one year to double its production of arms. This was due to strong political will and a nation-wide effort to focus on a single urgent objective. It is false to say that the building of solar and wind energy production sites is not possible in just as little time. Imagine the effect of a rise in sea level: some of the biggest cities in the world like London, Shanghai, and Miami are very close to the sea level. That means if we don´t make decisions right now, the economic centers of our world will fall down, and we will have trouble adapting to that. Plus, when you think of it, the prospect of the millions of refugees pushed away by the sea is a nightmare. In order to be efficient, the awareness must be individual and then get global. You, attending this conference and me, giving this speech, have to realize that the matter is urgent and that we should not wait for the next generation to make a change. Adopting an individual, daily, responsible behavior, spreading the word around you and gathering reliable information about this subject is the best way to push our sustainable economic model up to local actors, national governments and worldwide organizations. Nociones generales sobre el cambio climático en Colombia Guillermo Tejeiro, Grupo de Estudios en Medio Ambiente y Desarrollo – GEMAD Refiérase a la presentación Power Point de este panelista haciendo click aquí. En nombre de la facultad de derecho de la universidad de los Andes y del GEMAD queremos extenderles un cordial saludo y agradecimiento por su presencia hoy en este evento. En particular me siento muy honrado de poder compartir nuestras apreciaciones sobre cambio climático en compañía de los distintos expertos internacionales sobre el tema. Mi presentación tiene como objetivo facilitarles algunas herramientas básicas para entender el fenómeno del cambio climático en Colombia y en el mundo, esperando que de este modo podrán aprovechar las ponencias que van a seguir de la mejor manera posible. El GEMAD es un grupo que se creó hace cuatro años en el seno de la Facultad de derecho de la Universidad de los Andes, por una iniciativa estudiantil para intentar introducir el tema con el fin de que la academia lo trabaje en un país que tanto lo necesita. Desde cuatro años creo que este objetivo es lo más importante que hemos alcanzado. Vamos a tratar los siguientes temas: primero quiero discutir con ustedes unos aspectos generales sobre el cambio climático entrando en la cuestión técnica y de la discusión acerca del fenómeno, para luego aproximarnos a los efectos. Igualmente les presentaré cual es el panorama de Colombia acerca del cambio climático, es decir los efectos, la legislación existente, el marco institucional que tenemos en el país. Finalmente, plantearé algunas reflexiones generales, unas preguntas que podamos responder a través de la participación de las siguientes presentaciones de este congreso. ¿Qué es el cambio climático? Esta definición del Panel intergubernamental sobre el Cambio Climático, nos lleva a entender que el cambio climático es un incremento gradual en la temperatura del planeta. Este incremento es principalmente el resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Dichos gases impiden que los rayos del sol salgan de la Tierra – ya veremos con detalles de que se trata – alterando la composición de la atmosfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima. Sobre este punto es importante entender que el cambio climático se suma al proceso natural cíclico de calentamiento de la temperatura global. Así entonces es importante hacer una diferencia clara entre el cambio climático y el calentamiento global. El efecto invernadero se causa por la recepción de la radiación del sol que entra a través del atmosfera, radiación que puede ser bien absorbida en parte, y que permite a su vez todos los procesos biológicos que se dan dentro de la Tierra. Parte de esa radiación sale de la Tierra y otra parte se mantiene dentro del sistema climático. Eso es un proceso natural que autoriza la vida. Por circunstancias de aleatoriedad o de suerte, la Tierra se ubica a una distancia tal que los rayos del sol no interfieren con sus procesos bio-ecológicos, permitiendo que la vida se desarrolle. Entonces la cantidad de GEI en la atmosfera se ha dado por procesos naturales y define las condiciones de la supervivencia humana, animal y vegetal. Sin embargo, si estos gases aumentan en la atmosfera, la capa de gases se hace más densa. La capacidad que tiene naturalmente la Tierra de reflectar las radiaciones solares disminuye, alterando significativamente los patrones del clima. Desde luego es importante observar la variación de la temperatura global de la Tierra, en grados centígrados, por ejemplo del año 1915 al año 2000. Como se observa y como bien lo decía el profesor Brown, después de los años 50 aproximadamente, es posible identificar un incremento muy significativo en las temperaturas, como consecuencia del fenómeno del calentamiento global. Esta tendencia también se observa desde la industrialización, que genero procesos a partir de los cuales las emisiones de GEI se hicieron evidentes y notorias. Para entender el porqué del aumento de las temperaturas a partir del calentamiento global, es importante comprender cuales son estos GEI. Los GEI tienen en si una capacidad de absorber el calor, las ondas largas que emite la radiación solar. Sobre este aspecto, se puede decir que todos los procesos de carácter antropogénico creados desde la era industrial aumentaron el monto de GEI en la atmosfera, ampliando el fenómeno natural de aumento de las temperaturas. Observamos entonces como los principales GEI el dióxido de carbono (CO2), el oxido nitroso (NO2), los fluorocarbonos y el metano. Si miramos el mapa mundial de la repartición de las emisiones de GEI según el país, entendemos porque la justicia climática es tema importante de las negociaciones internacionales actuales sobre el clima: quienes son los contribuyentes, los causantes del fenómeno de cambio climático antropogénico? Este mapa nos muestra una correlación positiva entre el nivel de desarrollo económico y las emisiones de GEI. De donde vienen los GEI? ¿De dónde salen? Fundamentalmente, de la utilización de combustibles de origen fósil, de los procesos agrícolas y de los cambios en el uso de la tierra, que son las actividades que más contribuyen a la producción de CO2, uno de los gases que mayor concentración tiene en la atmosfera. Ahora, el potencial de calentamiento de cada gas es diferente. Una tonelada de CO2 emitida no va a producir la misma amplitud de cambio climático que una tonelada de metano. Esta desigualdad de impacto entre los GEI va a ser tomada en cuenta en la regulación internacional sobre el cambio climático. Como bien lo decía el Dr. Rodríguez, en las últimas décadas se ha gastado mucho tiempo en saber si el cambio climático era de verdad generado por las actividades humanas o no. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático o IPCC por sus siglas en ingles, hace parte de las instituciones científicas que más han contribuido a demostrar que actualmente existen temperaturas promedio en la Tierra que se encuentran por encima del promedio natural histórico, y también del promedio geológico. Se observan fenómenos de derretimiento de las nieves y de las capas de hielo del mundo, que contienen buena parte del agua dulce del cual disponemos en nuestro planeta. Las temperaturas aumentan de forma constante, fuera de todo patrón natural normal, desde hace un siglo. Muchos dicen con razón que la matriz energética mundial, basada como lo decíamos en la quema de combustibles fósiles, debe cambiar. Hay una correlación directa entre el modo de vida de la población mundial y las costumbres individuales de consumo y de producción, y el aumento de las temperaturas promedio mundiales. Por eso el Pr. Lester Brown hace un llamado a cambiar de civilización. Entre el año 1970 y el 2004, las emisiones de GEI en el mundo han aumentado de un 70%. En la actualidad, la concentración de GEI en la atmosfera esta a un nivel de 387 ppm (partes por millón). El caso del metano (CH4) es mucho más agobiante: ¡sus niveles actuales en la atmosfera superan los niveles que ha tenido este gas durante los últimos 650 000 años! Por lo tanto uno de los temas que más se debaten al nivel mundial y que caracteriza la situación de Colombia frente al cambio climático, es la vulnerabilidad. Este concepto implica el estudio y la combinación de todos los factores que determinan el grado hasta el cual la vida en la tierra queda en riesgo. Estos riesgos tienen que ser de alguna manera mitigados, anticipados, evitados. La vulnerabilidad designa la capacidad de un país a enfrentarse a los riesgos del cambio climático, los cuales se modulan en función de la capacidad de resistencia y de resiliencia de los ecosistemas naturales presentes en este mismo país. La distribución geográfica de estos riesgos en el mundo es altamente inequitativa. Afectan más seriamente los países en desarrollo, especialmente en las zonas ecuatoriales. En otros países como en Escandinavia por ejemplo, el aumento de las temperaturas puede significar nuevas disponibilidades de agua, mejoras en las tasas de salud humana, nuevas rutas comerciales marítimas, nuevas disponibilidades de tierras cultivables, etc. El desafío de la vulnerabilidad es hacer frente a esta repartición inequitativa de los riesgos, implementando nuevas estrategias de desarrollo económico. Los dos ejes temáticos fundamentales ligados con el concepto de vulnerabilidad frente a los riesgos son por lo tanto 1. La necesidad de mitigación del cambio climático, y 2. La necesidad de adaptación al cambio climático. El eje de mitigación hace alusión a las causas a la raíz del problema: las emisiones de GEI. ¿Cómo prevenirlas e impedirlas? Son todas aquellas labores que se requieren para regular las actividades generadoras del efecto invernadero. El eje de adaptación se enfoca en las consecuencias del cambio climático que a pesar de ser todavía parcialmente desconocidas tienen que ser prevenidas. El IPCC genera escenarios de afectación debido al aumento de las temperaturas, que guían estas labores. Su informe del 2000 proyecto un aumento de las emisiones mundiales en un rango del 25% al 90% entre 2000 y 2030. Existe entonces una alta probabilidad de que las emisiones de GEI aumenten en el futuro si seguimos con el mismo modelo económico basado en la quema de energías fósiles. Como consecuencia de esta afectación y para resumir, el IPCC nos dice que los fenómenos naturales que ya existen en nuestra época (deshielos, precipitaciones, olas de calor, tormentas...) van a intensificarse, van a ser más pronunciadas, muy por encima de los promedios naturales. En Latinoamérica, se espera un aumento de las temperaturas, una disminución de la humedad y la substitución gradual de los bosques tropicales por sabanas. Resulta que el estrés hídrico por la reducción de las disponibilidades de agua y de las sequias va a afectar el derecho fundamental al agua. Estamos también frente a una posible disminución de la biodiversidad materializada por la extensión de algunas especies en muchas áreas. Globalmente, deberemos prepararnos a un cambio en los equilibrios ecosistémicos a los cuales nos acostumbramos en la historia, lo que impactara nuestros sistemas de producción y de consumo mediante una modificación de la productividad agrícola y la generación de problemas de seguridad alimentaria. El IPCC, para terminar, nos llama la atención sobre 4 puntos específicos relacionados con el impacto del cambio climático en la zona latinoamericana: el calentamiento y el deterioro de los ecosistemas montañosos en los Andes (perdida de las nieves perpetuas); la perdida de los arrecifes de coral por su decoloración (colapso del medio ecológico de la cuenca del Caribe, tema sensible en Colombia); el daño a varios pantanos y sistemas costeros asociados con el golfo de México (ecosistemas similares a los que se encuentran en Colombia); el riesgo de la muerte regresiva de los bosques de las cuencas amazónicas (más sabanas en el bosque amazónico). Frente a estos efectos, la repuesta de la comunidad internacional ha sido orientada a tratar de regular el fenómeno. Uno de estos textos es la Convención marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático, que creó la conferencia de las partes como la autoridad máxima de negociación de las disposiciones adecuadas contra el cambio climático. El Protocolo de Kioto busca implementar un sistema internacional vinculante para respetar la letra de la Convención, instituyendo obligaciones variables según el nivel de desarrollo económico de cada país (el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas). Las responsabilidades de mitigación o de adaptación al cambio climático son diferentes según los países porque se considero en su momento que los que más sufren del cambio climático, los que son lo más vulnerables a este hecho no son los que generaron, por su emisiones industriales, el cambio climático antropogénico en primer instancia. Hay una responsabilidad histórica de los países desarrollados que les impone proveer una reparación a los países en desarrollo. Es fundamental para Colombia, porque se le permitió en el marco de este principio no tener que cumplir con compromisos vinculantes de reducción de emisiones de GEI, al contrario de los países desarrollados. ¿Qué pasa exactamente en Colombia? En las actividades relacionadas con la combustión de energías fósiles, procesos industriales y cambio del uso de la Tierra, se emitió 63,5 Gg de CO2 (giga gramos, es decir millones de toneladas) en 1990 y 67 Gg en 1994. Por lo tanto Colombia sigue la tendencia global al aumento de las emisiones de GEI. Las emisiones de GEI relacionadas con los procesos industriales son las mayores. El IDEAM ha identificado los principales aspectos a los cuales debemos prestar mucha atención: la zonas costeras, donde se espera un aumento de un metro del nivel del mar, lo que generaría una migración de 1,4 millones de personas (el 85% de las cuales tienen bajos ingresos). Hay una alta vulnerabilidad en el Caribe colombiano donde el 49% del área de cultivos son de palma africana y de banano. El 65% de la zona está ocupada por el sector manufacturero, y un 17% de los hogares se verían directamente afectados por la inundación de estas áreas. En la costa pacífica, el 13% de los hogares se verían directamente afectados, el 62% indirectamente. las zonas insulares, donde se espera una reducción sensible de la superficie de las islas (el 17% de su tamaño actual en el caso de San Andrés) en caso de un aumento de 1 metro del nivel del mar. Obviamente se verían afectadas todas las actividades relacionadas con el turismo, el sistema de saneamiento básico y de aguas, y la industria local en general. el estrés hídrico y la desertificación: ya sabemos que Colombia tiene mucha agua que nace en todas partes, que ese país ha sido bendecido por su ubicación geográfica. Desafortunadamente somos uno de los países en los cuales el estrés hídrico se va a manifestar de manera más fuerte. En la región amazónica por ejemplo, se esperan cambios drásticos en la dinámica del régimen hidrológico, las lluvias. En el área actual que tenemos en el país, el 4,1% está en proceso de desertificación. En Colombia tenemos un marco institucional y legal que está basado en primer lugar en las disposiciones de la Constitución colombiana que establece principios fundamentales. Tenemos el Código de recursos naturales y la ley 99 del 93 que tal como el corpus de tratados internacionales firmados por Colombia, constituyen normas de alcance general, así como otras normatividades de carácter sectorial. Tenemos un documento de política pública sobre la preservación de los servicios ambientales y la mitigación del cambio climático, mientras estamos a la espera de un nuevo CONPES (Consejo de política económica y social). Hay que mencionar finalmente una norma que permite la aprobación de los proyectos de mecanismos de desarrollo limpio (MDLs) creados por el Protocolo de Kioto, y unos memorandos de entendimiento con otros gobiernos. Antes de dar paso al siguiente panelista, quiero que nos ubiquemos en algunas preguntas fundamentales: ¿debemos abandonar la visión apocalíptica del tema para fomentar una idea de país, una visión de desarrollo sustentable? El tema del cambio climático genera oportunidades y hay que aprovecharlas. El tema de la mitigación y de la adaptación no deberían considerarse aisladas, hay que pensarlas en conjunto: ¿de qué serviría adaptarse al cambio climático si por otro lado continuamos a emitir GEI de forma incontrolada? El derecho del cambio climático Luis Fernando MACIAS, Presidente del Instituto Colombiano de Derecho Ambiental Refiérase a la presentación Power Point de este panelista haciendo click aquí. Una vez más debo felicitar a Gilberto por la organización de este evento, porque la verdad es que se hacen pocos eventos de este tipo en el país. Ofrecimos nuestro apoyo a esta iniciativa y también a la publicación del libro del CEID, a través de uno de los servicios de nuestras oficinas que se llama "Taïku". Este "Taïku" tiene de la mitología Kogi y fue un nombre que encontré visitando el museo del Banco de la República de Santa Marta. Es un dios que tiene una serie de significaciones prácticas. Me pareció bastante interesante nombrar este servicio así por lo que pienso que nuestra sociedad colombiana tiene muy poca disposición a la reflexión y es precisamente por eso que apoyamos Gilberto en este evento. Guillermo que me precede nos da una serie de hechos útiles para armar un derecho ambiental eficaz. En este orden de idea, el derecho del cambio climático nace cuando el derecho entra a enfrentarse a esta problemática. El planteamiento principal de mi presentación es que el derecho ambiental se encuentra en una fase de mutación, porque el derecho ambiental atravieso siempre muchas fases. La primera fase ha sido un derecho ambiental antropocéntrico, donde el entorno natural se considera una exterioridad impuesta ontológicamente diferente del hombre. El derecho romano ha sido muy influyente en esta fase. La segunda fase del derecho ambiental llega a partir de los años 70: ahí el derecho ambiental empieza a ubicarse en la biosfera, es decir en el lugar donde toda vida es posible, inclusive la vida humana. El Hombre se percibe como parte de un conjunto natural superior donde se tienen que regular sus relaciones con la naturaleza. Hoy puede ser que haya una tercera fase, es una fase en la cual el derecho ambiental integra el tema del cambio climático dentro de sus preocupaciones. El cambio climático ha sido definido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), es decir, al nivel internacional. Desde luego cada instrumento jurídico que genere la CMNUCC, puede ser considerado como una fuente del derecho ambiental contemporáneo, porque formula un mandato para todos los Estados miembros firmantes en que todos se comprometen a desarrollarse de forma ambientalmente sostenible. El derecho ambiental ha seguido el movimiento reciente de globalización del derecho, sobre todo en materia económica, para volverse un instrumento de regulación de las relaciones internacionales: algunas normas ambientales han empezado a globalizarse hacia un cierto grado de universalidad. Quiero decir con ello que el derecho internacional también está cambiando, y una serie de preguntas fundamentales empiezan a surgir y entre ellas, la más importante: ¿cómo hacer efectivos los tratados internacionales? Un tratado internacional compromete un Estado frente a otro, afirma unas obligaciones mutuas y de cierto modo vinculantes, pero no impide el desarrollo de leyes y normas de nivel nacional dentro de cada Estado. ¿Cómo priorizar la aplicación de las normas en este contexto? Ahí viene una pregunta acerca del concepto de soberanía estatal, del Estado-Nación, y de su adecuación a la globalización. Frente al tema de la mitigación de los impactos de las actividades humanas sobre el medio ambiente, ¿hasta dónde los instrumentos tradicionales de control ambiental deben incluir soluciones al tema del cambio climático? Curiosamente en Colombia, mientras en otros países del mundo la tendencia ha sido regular para controlar mejor, en Colombia la evaluación de impacto ambiental ha sido desregulada. Casi todas las actividades que contribuyen a la generación de emisiones de GEI están exentas de evaluación de impacto ambiental, de "licencia ambiental", como la llamamos en Colombia. Salvo cuando la actividad se ejerce bajo el régimen público, las industrias no tienen que presentar pruebas relacionadas con el daño ambiental que potencialmente pueda generar su actividad. Hay otras normas pero nadie las aplica ni las conoce. La construcción de un relleno sanitario, por ejemplo, no requiere obtener ninguna licencia ambiental, a pesar de que en la norma colombiana sea posible exigírsela y muy a pesar también, de las cantidades de emisiones de GEI que estas instalaciones generan. En Colombia entonces, no hay una visión de que las normas ambientales de control tengan que incluir en su alcance o su aplicación el tema del cambio climático. Por tanto vamos por los instrumentos económicos tales como los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) que tienen la ventaja de atraer fondos, pero con un impacto en la mejora del medio ambiente bastante limitado. El concepto de desarrollo sostenible nos llama la atención por las implicaciones jurídicas que tiene en la práctica. Primero, el poder y el papel del Estado en el control del desarrollo económico: obviamente, el Estado, cuando esta fuerte o cuando nunca cambia de gobernantes, siempre tiene una tendencia a volverse tiránico, y hay que controlarlo. Segundo, el derecho de las generaciones futuras a gozar de un ambiente natural sano y preservado – y esto es un verdadero problema para el derecho, porque son justiciables las personas que viven bajo una norma jurídica, no las que están por venir... Tercero, la constitucionalización del tema del medio ambiente: en este momento Ecuador tiene una carta magna que instituye el principio de "sumak kausay", que significa el "buen vivir" en lenguaje Quechua. Este principio reconoce que hay una conexión entre el medio ambiente, la sociedad y el bienestar común. Algunos observadores dicen también que la nueva constitución ecuatoriana va hasta reconocer derechos a la naturaleza. Falta mencionar la creación de una responsabilidad jurídica sobre el medio ambiente. No se trata de una responsabilidad social empresarial, es una responsabilidad objetiva penal. En Colombia la nueva ley sancionatoria, la 1333 de 2009, dice que se presume el dolo y la culpa al mismo tiempo en términos de daño ambiental. Eso significa que una persona sancionada por afectación al medio ambiente tiene, por ley, que presentarse ante la fiscalía. ¿Vamos hacia un proceso penal para los contaminadores en Colombia? Respecto a la responsabilidad civil, hay unos fallos de la Corte Suprema de Justicia que sobre un caso de accidente automovilístico, que existe la responsabilidad civil desde el momento en que se constata una actividad peligrosa, un daño y un nexo de causalidad; es decir que cuando hay la realización de un año por una actividad peligrosa, la responsabilidad civil de la persona existe de hecho. Esto llevado al tema ambiental obviamente cambiaria totalmente la cosa... Otro tema: la responsabilidad por daños futuros. Este lo hemos encontrado en la doctrina jurídica brasileña. Hay que conectar directamente este concepto con la noción de riesgo: en esta sociedad donde los riesgos se vuelven globales rápidamente, se percibe que una actividad que tal vez en el momento presente no genera daños graves, puede empezar a hacerlo en el futuro. Si bien es cierto que no conocemos las consecuencias que va a tener esta actividad más tarde, la doctrina brasileña plantea la posibilidad de una responsabilidad retroactiva lo que muy seguramente es válido: hay personas que son juzgadas por responsabilidades de hechos pasados, inclusive cuanto estos hechos no eran condenables en su contexto de origen; ¿porque no juzgar hoy en virtud de posibles consecuencias futuras actualmente desconocidas? El derecho de hoy en materias ambientales tiene que incorporar la posibilidad de daños futuros imprevisibles en su formulación. Pero, en la práctica y sobre el tema del cambio climático antropogénico, cuya existencia está reconocida al 90% por la ciencia: ¿cómo hacer para crear normas en un contexto de incertidumbre científica sobre los daños? Existe el principio de precaución en algunos textos internacionales y nacionales, pero ¿con qué efectividad? La pregunta central acerca de la factibilidad del derecho del cambio climático es saber si el juez tiene que fallar en búsqueda de la protección de la sociedad contra el cambio climático. Obviamente, cuando la naturaleza se concibe como un bien inmueble sobre el cual se ejerce un régimen de propiedad, el derecho ambiental no hará más que defender un propietario individual contra otro, en el tiempo presente, es decir sin anticipación sobre los daños futuros y sin reconocer que afectar el medio ambiente en cualquier punto de la Tierra afecta en cambio toda la humanidad. Es este entonces el desafío del derecho del cambio climático: si se debe controlar los efectos de este fenómeno, ¿podemos autorizar la creación de actividades económicas de carácter industrial o no, que no participan a esta voluntad de control? ¿En qué medida el derecho de libre empresa padece de estas decisiones? ¿Está el cambio climático impidiendo toda forma de desarrollo económico? Ahí vemos que la cuestión es más central que nunca en los órdenes jurídicos de cada nación. Dicho lo anterior, crear normas en favor de la protección del medio ambiente para anticipar y mitigar los efectos – ¡aún cuando son desconocidos! – del cambio climático sobre el bienestar social y colectivo ¿puede afectar las libertades fundamentales? ¿La libertad de empresa? El cambio climático por naturaleza cuestiona los fundamentos de nuestro sistema económico y nos impone la necesidad de tomar medidas anticipatorias. Elaborar nuevas normas de derecho es parte de la solución pero no toda la solución, hay que esperar el incremento de la voluntad pública y política sobre este punto. El Derecho como herramienta para enfrentar el cambio climático Rob FOWLER, Presidente de la Academia de Derecho Ambiental de la IUCN The international community needs to redefine a solid legal architecture. It has to make a long-term plan that applies from now on to 2050. It has always failed to do so. In this respect, there is a lot going on before the Copenhagen Summit in December. The Kyoto Protocol's (KP) validity period only extends to 2012 and this summit has been designed to reach a global agreement to replace KP. As some developed countries are accused of trying to run away from the KP, other countries just do not want to see the Convention's spirit undermined by bilateralism. Most of people are optimistic on Copenhagen's outcome, and quote the recent pledge of countries like China, the US, India and Brazil to fight climate change putting numbers on the table. The reality is that there remains a lot to be done if we want a real international treaty. Many developing countries are just suspicious on the validity and sincerity of the Annex-I countries. This context shows us that giving birth to the post-Kyoto commitment period will be tougher than previously thought. The aim of the Copenhagen summit and of the global multilateral cooperation on climate change is to get a safer level of GHGs particles in the atmosphere so that there would be little risk to deal with sudden, extreme climate change events in the future. This goal requires global and coordinated action to stop the temperature increase and stabilize the climate by emitting less GHGs. The scientific knowledge which exists on 'how much do we have to curb down our GHG emissions level?' or on 'how many degrees of temperature increase can we accept so as to keep a safe climate?' is firm and well-documented, but changing in amplitude rapidly: from a cap of 450ppm of GHGs particles in the atmosphere since a few years, some members of the IPCC recently supported a 350ppm limit. As we are around 390 ppm today, it is still feasible but it would take a few decades to reach that. Other example: from a previous 2-degree increase, now scientists are talking about a 1.5-degree increase as the acceptable range of temperature rise in order to keep manageable the future climate crisis. Science should be guiding the efforts of the international community in the Copenhagen negotiations. Political reality and scientific reality should converge in common solutions. The major aim that sciences is urging to act upon, is to cut emissions of industrialized countries by 25% to 40% in 2020 compared to 1990's levels, in order to gradually get to a 75-90% cut in 2050 compared to 1990's levels. There is a lot of discussion to be done on these objectives as developed countries have made very light commitments regarding to what science tells us. Climate change legislation needs to be clear and provide protection for the poorest nations while pushing the wealthiest to set up a convincing scheme to assist financially mitigation and adaptation necessities. Conservación de biodiversidad, áreas protegidas y cambio climático Ben BOER, Profesor emérito en Derecho Ambiental - Universidad de Sídney (Australia) I want to begin my presentation by thinking about what Mr. Brown said this morning about mobilizing the civilization to save the planet. He talked about President Roosevelt under the great depression and his will to accelerate industrial production to face the crisis. My vision is slightly different: my perspective is that Humanity has been at war against the planet since the last 250 years! The unique principle which guided this is that when you want peace you must prepare for war. I think that the solution is to make peace nom and cease war to solve the climate crisis. Basically my presentation will focus on the international law models existing on climate change, and on the necessity to create and respect natural areas around the globe. As I will take the example of my country to illustrate my speech, I will also talk about the desertification and biodiversity protection challenges. Every country around the world must commit to mitigate climate change and implement good political schemes to do so. It is not enough to publicly say that we have to do something, it is really time to think on 'how' and not so much on 'why' we have to act. I will emphasize on the necessity to promote protected areas to ensure a sustainable level of biodiversity including marine ecosystems, to push forward research and implementation on renewable energy projects and to install a whole set of measures on mitigation and adaptation to climate change. Protected areas are one of the keys to environmental protection. In the past they were either seen for scientific purposes or for recreational purposes. Today they are thought of in a much broader way and particularly from sequestration perspectives ensuring that wild biodiversity will on in the future as we are facing an extinction crisis. Man-induced climate change is a multidimensional crisis that requires multidimensional regulation at the international level. At the national level every State should ensure that climate legislation is closely looked at through an efficient legal framework. In some countries where the rule of law is relatively weak like Indonesia for example, it is very difficult to create new environmental laws as no means are guaranteed to ensure their application. Soils are also a great challenge for climate change as well. It has been largely under-estimated in the climate change debate, but raised as a real concern a couple of years ago. This is important because some 80% of the terrestrial carbon is actually locked into the soil. It represents a new opportunity and a threat at the same time for the carbon stays into soils only under very restrictive conditions related their chemical and biological features. Their protection must also be translated into law in order to keep their carbon storage capacity on the long run. That is the reason why a few years ago the parties to the United Nations Convention to combat desertification (UNCCD) have created a protocol aiming to securing the soils and ensure their sustainable use, recognizing them as a key aspect of desertification and climate change. Oceans and marine areas are also to be taken into account as they have been increasingly recognized as major carbon sinks during the last decade. Recently the scientific research has been focusing on the potential of seaweed, sea grasses and other sea vegetation, which are becoming a significant absorber of carbon. Studies show that those sea-born vegetal are more efficient and reliable than rain forest at capturing carbon. Nevertheless their sustainable use relies on protecting coasts and ecosystems related to that type of land, but also to pay specific attention to high sea zones creating protected areas there as well. The link between biodiversity loss, protected areas and climate change is now clearer. According to the pictures shown in my presentation, Nature urges us to react. El proceso de Marrakech y su aporte al tema del cambio climático Jaime ROMERO, Director del Grupo Choc Izone, Universidad del Bosque (Colombia) Para nosotros es un privilegio estar aquí en el Segundo Congreso Internacional del Medio Ambiente. Creemos que la situación actual genera más oportunidades que retos para Colombia. Es un gusto poder acompañar a Gilberto y al CEID en este congreso que ya está en su segunda edición. Esta mañana, cuando habló el Profesor Brown, fue un momento muy emotivo para todos nosotros y, pues, en el grupo de investigación que hemos venido conformando en la Universidad del Bosque, que se llama “el grupo Choc Izone”, estamos buscando precisamente aportar herramientas para que el efecto que se está generando en el clima mundial se reduzca. Quiero contextualizar el trabajo que venimos haciendo a nuestra cultura y a nuestro territorio. Eso es lo que significa el nombre del grupo “Choc Izone” en lengua chibcha, dialecto muisca que hablaban las personas que habitaban el campo en la sabana de Bogotá. Hemos adoptado este nombre para el grupo puesto que simplemente “estar bien”, que es como lo reconocen nuestros indígenas, nuestros ancestros de la tierra colombiana, de la tierra americana, es precisamente tener estas condiciones y este contexto de nuestra actividad cotidiana de manera controlada, de manera que no se superen los niveles de contaminación. Es lo que venimos haciendo en los últimos años. Con base en esto creemos que hay un aporte muy grande que se puede hacer desde Latinoamérica, vamos a ver más adelante cuales son las opciones estratégicas que tiene Latinoamérica desde el proceso de Marrakech. Y vamos a tratar de mostrarles a ustedes el Proceso de Marrakech en el que hemos estado trabajando desde el año 2004 aquí en Colombia, y desde el año 2007 en toda Latinoamérica. Lo que queremos contarles son cinco puntos muy concretos: 1. ¿Cómo es el contexto del cambio climático en el consumo más responsable? 2. ¿Qué bases se pueden ilustrar por el cambio climático en el mundo y en la región? 3. ¿Cómo opera el proceso de Marrakech? 4. ¿Qué hace el proceso de Marrakech en Colombia? 5. ¿Qué aportes se han hecho a Marrakech desde la Academia colombiana? Esta mañana estuvimos viendo con el profesor Lester Brown que esta civilización está en pleno caos. Pero también vimos que se están haciendo cosas. Entonces pretendo hacer con esta presentación una mirada positiva de lo que tenemos que hacer, pues lo que al final del cuento en el congreso lo que debemos es encontrar la proporcionalidad del crecimiento para enfrentar el cambio climático. Entonces la civilización es la que está en problemas, así que las personas que están dentro de esa civilización tienen que actuar como miembros de esa civilización y enfrentar esta situación tal como hemos enfrentado algunas otras situaciones difíciles en la historia de la humanidad. ¿Quiénes son los miembros de esta civilización? son los productores y los consumidores. Productores y los consumidores somos todos, entonces si nosotros nos miramos como productores y consumidores muy probablemente logremos hacer algo más de lo que venimos haciendo anteriormente. El Proceso de Marrakech genera precisamente una estrategia a nivel mundial, como resultado de todas estas reuniones que la comunidad internacional ha hecho en los últimos 15 o 20 años, para que la gente pueda arrimarse a una manera de vivir de manera responsable, para que los consumidores y los productores actúen de forma responsable. El Proceso de Marrakech se creó en el 2003 como consecuencia de la Asamblea General o del Congreso Mundial del Medio Ambiente del 2002, que mostró a la humanidad que no estábamos haciendo la tarea que nos habíamos propuesto anteriormente en la cumbre de Rio en el 1992. En la Declaración de Rio, en el capítulo 3, hay un plan de aplicación y habla de la modificación de las modalidades en nuestros límites de consumo y de producción. Desde luego en el año siguiente, en Marrakech (Marruecos) se da esta reunión en la cual se trata de aglutinar a los ambientalistas de las Naciones Unidas con los industriales de las Naciones Unidas. Este es un poco el cronograma de Marrakech, tenemos programado en el 2010 y en el 2011 hacer evaluaciones globales del Proceso que tiene vigencia hasta el 2012. Aquí hay una cosa muy interesante y es que hay una parte importante del Proceso que está dedicada a África. Aquel continente está mostrando muy buenos resultados. Para Latinoamérica, hay tres prioridades: 1. Los asuntos económicos; 2. Los recursos hídricos; 3. Los asuntos institucionales. Los “asuntos institucionales” se denominan así más que todo por lo que estamos hablando de la legislación y la normatividad. Los asuntos económicos, como este es un asunto de civilización que reafirma el hecho de que la humanidad tiene una forma de administrarse sumamente económica. Estos asuntos son de vital importancia para lograr un resultado. Hay un punto muy importante que es una responsabilidad de Latinoamérica frente al agua. Nosotros en Colombia poseemos muchos de los recursos hídricos del mundo y tenemos más de 4000 páramos, que operan como fabricas naturales de agua. Entonces es necesario implementar capacidad para administrar esos recursos, es necesario incrementar el aprovisionamiento de agua, para este 20% de municipios que tienen escasez de agua potable. Esto se está ocasionando en parte porque los glaciares se están derritiendo y como consecuencia los ríos no están produciendo o llevando el agua que normalmente llevaban. Ahora, nosotros podríamos verlo no como una calamidad sino como una oportunidad porque hay mil formas para seguir produciendo el agua con la tecnología que tenemos desde las cumbres altas. Los asuntos institucionales se relacionan también con la educación ambiental, pero lo que es importante es que haya empoderamiento social y que haya participación de la sociedad. Si se incluye lo ambiental en lo económico y en lo social entonces vamos a poder tener unos indicadores de desarrollo y vamos a lograr fomentar una producción sustentable al nivel del país. El Proceso de Marrakech es una estrategia y como tal tiene 7 focos claros en los cuales estamos concentrados en trabajar. El problema de lo ambiental es que es todo, pero todo no se puede hacer. Entonces lo que hemos hecho es enfocarnos en 7 puntos y yo quiero resaltar para Colombia principalmente dos: 1. Los estilos de vida sustentables y el consumo responsable 2. El turismo sostenible ¿Por qué quisiera resaltar estos dos? Primero porque nuestra capacidad es precisamente esa multiculturalidad que tenemos en la región y en particular en el país. Si nosotros generamos modelos desde agencias sociales, en particular desde las agencias administrativas, en conjunto con agencias naturales, vamos a tener unos mecanismos, unas herramientas, que van a ser supremamente útiles para toda la humanidad. El turismo sustentable tiene que ver con que en Colombia en este momento tenemos 1.140.000 km2 de superficie total. De estos km2 que tenemos, 550.000 son parques nacionales. Aquí la forma de volver productiva esta biodiversidad y de protegerla, nos enseñan varios países en el mundo, es hacer un ecoturismo, o un turismo responsable, de estos bienes que son de toda la humanidad. Colombia no se aparta de lo que le pasa a todos los demás países. Recientemente se contrato una encuesta importante, muy seria, con el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo y a la gente se le pregunto: “¿quien cree Usted que es el causante de los problemas ambientales en el país?” El 64% de los encuestados dijeron “la gente”. Al contrario, cuando se le pregunto a la gente quien era el responsable de solucionar los problemas ambientales del país, la gente dijo que era el Gobierno nacional. La gente, los consumidores, tienen conciencia de que son los causantes del problema; en el momento en que los productores y los consumidores se concienticen, iremos a terminar resolviendo el problema. En el país hemos sacado algunas conclusiones desde la Academia con el fin de examinar las soluciones posibles para resolver el problema ambiental. Hay que enfocarse en los hábitos y estilos de vida para revertir el cambio climático. Esa de pronto es nuestra mayor potencialidad, la tecnología la podemos desarrollar, pero lo que si podemos hacer porque tenemos un ambiente multicultural es enfocarnos en desarrollar métodos para transformar la cultura. Hay que permear el sector productivo a través de todos los sectores de la sociedad, pero también deben incluir este sector para que reflexione la protección. La metodología tiene que tener en cuenta la interculturalidad, un acercamiento, una sensibilización, un intercambio cultural. Estamos utilizando una tecnología que nos aportaron profesores extranjeros para llegar a diseñar un sistema estratégico de soluciones ambientales. Esa es como la tecnología que estamos siguiendo para resolver los problemas, y uno de estos problemas es por ejemplo este: que hemos entendido, con la colaboración de la Facultad de Sicología, ósea trabajando interdisciplinariamente, que para poder entender la conducta hay que tener en cuenta que esta se fundamenta en el conocimiento, la percepción y la evaluación de derechos del individuo. Y esto está dentro de su contexto cognitivo. Si nosotros los instauramos en el entorno que es el que construye la conducta y la modifica a través de un proceso de enseñanza – aprendizaje bioético, con valores – entonces probablemente vamos a inducir un proceso mucho más efectivo que el que a veces inducimos cuando miramos las cosas por encima sin detenernos a mirar cómo es que se instaura la conducta. 20 años de política de cambio climático de la Unión Europea Javier de Cendra de Larragán, Investigador de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) The EU climate change policy can be seen as a patchwork of initiatives taken by the different member states. The EU treaty confers the legitimacy to vote and implement laws at the EU level (articles 174, 175 and 176) to the member states through the European Commission. I will sum up some of the key lessons that the EU should have been learning through its 20 year long experience of climate change policy. First of all, the target of 2 degrees above the pre-industrial era temperatures has strongly influenced the EU policy from the beginning. Although it is not a legally binding objective, it has guided the work of the EU commission and affected the strategies of countries that have traditionally been reluctant to take ambitious climate change policies. Secondly, this target has been reevaluated with a mid-term target by 2020 which is legally binding regardless of what could happen at the international level: the EU will reduce by 20% its emissions by 2020 compared to 1990 levels. Moreover, the EU Commission has set efficient mechanisms to control that member states will comply with their obligations: it defines the target of each State in terms of emissions reductions and is formalizing a multiannual plan that is legally binding. The lesson here is that the more you remove elements from negotiations between States, the more successful will be the piece of legislation. The United Nations should find here some inspiration for its own processes at the international level. Mitigation is the main goal of the EU legal framework. In 2007, adaptation has been declared as an important matter to be regulated, but only once there were both long-term targets and the European Trading Scheme (ETS). Adaptation comes later and measures should be implemented by each Member State on its own. All the long-terms targets will be revaluated either for more ambitious objectives have been reaching in an international treaty, or because of new scientific evidences have been published. As a consequence the EU's reduction objectives are not negotiable anymore and this provides certainty inside the EU, especially for companies that are aware of the efforts they have to do. The EU position in international negotiations has been uncertain for many years, as finding consensus among all the Member States is still a difficult process. We saw that the EU climate change legislation contains a mechanism which makes sure that what is decided at the international level will be taken into account in the EU legislation. In case of a major post-Kyoto agreement in Copenhagen where the parties are urged to commit to a range of 25 to 40% of emissions reduction by 2020, the EU target of emissions reduction in 2020 will automatically switch to 30%. This objective is conditional to: comparable efforts from both developed countries and advanced developing countries: the EU does not want to act isolate without ensuring that its neighbors are in a similar movement; a new decision of the Council of Europe: the Commission wanted an automatic shift in the targets but its proposal has not gone through as increasing the target by 10% will require tightening the whole European legislation.
During the Kyoto Protocol negotiations, the EU position was almost completely based on the necessity of reducing emissions domestically by making the countries abide by compulsory targets. There was a complete rejection of market mechanisms. Then, as the United States did not ratify the Kyoto Protocol, the EU changed its position and finally accepted that market-based flexibility mechanisms were unavoidable. So the EU promoted the creation of a carbon trading scheme at the international level to allow emissions reduction to happen collectively through a stimulating mechanism. The European Trading Scheme was born, based on a cap-and-trade system which basically allows for creating scarcity on CO2 emissions: the ton of CO2 has a price and every country has a specific, annual target to comply with at the national level. Consequently every country has a 'right' to contaminate, a 'credit' that can be used to emit greenhouse gases. Going beyond this emission level obliges the country to pay for the extra emission on the European trading scheme, and emitting less allows selling the rest of the credits, providing extra cash to the main national emitters. As from 2012 the EU commission will be setting the cap and the amount of the credit that a country must comply with, no longer the member states. There will also be an EU-wide cap, in order to facilitate the exchanges between countries. Moreover the EU has decided that the emissions credit will no more be set for free: as from 2012 the countries will have to buy their emissions credits because it was considered that providing allowances for free looked more like a subsidy for emitting GHG. Obviously the ETS is not enough because it only targets big industrial installations in not every sector of the European economic activity. The EU is also concerned about the adaptation measures that have to be taken by developing countries and about the financial needs of these countries, although in 2008 the financial and economic crisis have created negative effects on the whole European economy, changing the priorities of many member states. The EU committed to release a 200 bn. euro-worth aid in a December 2008 decision, representing 1,5% of 2008 EU GDP. 16% of this amount is dedicated to support mitigation measures. The challenge will be to actually deliver on this commitment in a clearly negative financial context where the financial debt is increasing for everybody. Is the existing EU legislation sufficient to achieve climate change targets? The answer to that question is completely related to the political will of the member states and to their capacity of putting forward strong climate change national frameworks in order to comply with the EU targets. The European commission reaffirmed its complete support to the ETS and the official position is that the ETS alone will be sufficiently flexible and efficient to achieve the targets. The Clean Development Mechanism (CDM), which is the key element binding developed countries to developing countries, is also source of many hopes. The CDM has been very successful in some ways but anyway there are strong limitations. Its contribution to sustainable development is very limited. The concept of additionality which is very interesting per se has shown little capacity to avoid carbon leakages in practice. A recent report says that more than 50% of the CDM projects which have been accepted by the United Nations were not actually additional. Many countries are in fact questioning the CDM principles: why should we have additionality? Through this additionality we are creating the conditions for a developed country to benefit financially from mitigation measures that occur in developing countries, avoiding developed economies to reduce their emissions at home. The position of the EU is that it does not make any sense because nobody has to prove that the project is financially additional – nobody has to prove that if the CDM project would not have existed, developed countries would not have been able to sell its emission credits. As a matter of fact there is a need here for reform. It is highly probable that the EU will emphasize on the need for CDM reform during the Copenhagen Summit. We have to bet that the future CDM framework will attract more players and generate more revenues linked to reducing emissions. The necessities of the developing countries should be taken into account in a more accurate way. If the target of developed countries are ambitious, there will more incentives to encourage carbon trading and the market mechanisms will certainly be more efficient. The carbon market is only a part of the next post-Kyoto agreement but provides financial assistance in an attractive way so we cannot put it aside and perceive it as a complement to financing the international cooperation on climate change.
La política de Estados Unidos frente al acuerdo Post-Kioto David HODAS, Profesor de la Universidad de Widener (Estados Unidos)
Prior to the election of President Obama, the position of the United States regarding climate change and international cooperation was: do nothing and hinder the others. After this election, the country has turned 180º. As I will go through my presentation, you will see that the elephant awoke. It is now starting to walk. Soon, it will be running and you had better not being on its way!
Although there is no binding national greenhouse gas law yet in effect in the U.S., the accumulated actions of President Obama, the U.S. House of Representatives, EPA, many of the states, and the Senate bill that will be introduced shortly paint a picture that contains the broad outlines of the emerging U.S. climate change policy. The aggregation of many disparate activities and policy initiatives demonstrates a strong push in the direction of announcing a national binding target of 83% reduction in CO2e from 2005 levels by 2050. Interim targets will also be established. It is most probable that some version of a cap-and-trade legal regime will be adopted. Some of the allowances will be auctioned and some distributed to various sectors.
The details are in flux and contentious. Some offsets from projects in developing nations will be allowed to be used to meet cap-and-trade limits. Energy policy promoting energy efficiency and renewable energy will also be adopted for both buildings and motor vehicles. At the negotiation level, the U.S. will commit to these limits (although probably not in Copenhagen) and will insist on all nations having caps – developed nations will need to reduce emissions, developing nations will have caps they cannot exceed; caps and timetables for meeting those caps will vary depending on the level of development of the various developed nations.
My presentation will present the various U.S. actions that have been undertaken or will soon emerge. When pieced together these actions outline an emerging, coherent U.S. climate change policy. It is too early to make concrete estimates of how this emerging policy will affect Colombia. However, the convergence of policy and innovation may make it altogether possible that U.S. emissions will reach reduction targets, particularly when linked to international offsets under a global GHG cap. New technology will rapidly emerge in both renewable energy generation and energy efficiency that will radically alter the economic landscape. Fossil fuel use, particularly oil and coal, will be dramatically reduced; natural gas may become an important fuel in the transition from coal-fired electricity to low-carbon electricity.
The US climate policy is to promote technological innovation on energy supply and consumption to ensure the transition to a low-carbon economic system. The cost of energy will rise in the future unavoidably as the era of cheap oil is over. The cost of doing nothing now is really high compared to the investment and aid that will be necessary to cope with the set of problems that climate change will generate: floods, deforestation, dryer seasons, diminishing sources of water, and so on, could require an extra 100 bn. USD extra investments and aids annually. The current multilateral development aid will clearly not be sufficient to cover those costs.
The US climate change policy does not officially exist yet. Nonetheless there is evidence of actions and strategies undertaken at the federated state level. The US Senate received a climate bill to vote a few days ago and will intent to pass it before the Copenhagen Summit without any guarantee that it will be doing so. The US is today 6% below 2005 emission levels which allows us for the most positive perspectives.
Moreover, the new presidential team is pushing for new binding legislation, supported by EPA and some of the federated states. California launched very aggressive, efficient standards on cars and trucks and inspired the EPA in issuing nation-wide energy efficiency that might be among the most advanced in the world. The EPA will also set up a new GHG registry and reporting rules in order to create a national limit for GHG emissions. We are developing strategies that are compatible with the international standards.
All these initiatives will be mainstreamed by the Clean Air Act (CAA). Every state in the country will be pushed to design state-wide implementation plans in order to make sure that they will reach their emission targets. The US chamber of commerce will be involved in carbon credits stock exchange under the cap and trade system. As a matter of fact, if the CAA was to be adopted now with all its components working as foreseen, the US would be emitting 40% less GHGs. President Obama’s speech during New York’s heads of States United Nations Summit in last September said that America had done more on climate change in the last eight months than during the two Bush administrations.
There is thus a tremendous momentum in the US that must be used to put forward new proposals and legislations. Market mechanisms will be dramatically promoted and the US willing to buy a lot of carbon credits.
Canadá y las negociaciones sobre el cambio climático
Yves LE BOUTHILLIER, Profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá); Miembro de la Academia de Derecho Ambiental de la IUCN
Para comenzar estoy muy complacido de estar acá, no solamente como interventor sino también como director de la Academia de Derecho ambiental de la IUCN. Como Rob FOWLER, catedrático de la Academia, lo mencionaba ayer la misión de la academia es reunir la comunidad universitaria del mundo entero, con el fin de abrir un diálogo continuo y cooperar todos juntos para promover la enseñanza y la investigación en Derecho ambiental, ya sea al nivel internacional, regional, nacional y local. La Academia cuenta hoy con más de 110 instituciones y universidades de todas las regiones del mundo, lo que significa más de 400 miembros universitarios.
Los invito a mirar el folleto en español y en inglés que fue anexado al portafolio de documentos de este congreso. También pueden visitar nuestra página web: IUCNAEL.ORG, en la que encontrarán muchos recursos útiles. Sin embargo, podrán notar que a pesar de que la página web esté en su mayor parte en inglés, hemos comenzados a publicar documentos en español, particularmente nuestro informe anual y nuestro boletín informativo. Nuestro Secretariado, que se encuentra en la Universidad de Ottawa en Canadá, es responsable de la coordinación de las actividades de la Academia. Para esto contamos con el apoyo de estudiantes y otros voluntarios, por lo que los invito a contactarnos si tienen proyectos o si quieren ayudar a actualizar y crear los contenidos de la página web en español.
Es un hecho que nuestra Academia no podría crecer sin el apoyo y compromiso de varios individuos. Con relación a esto quisiera reconocer y agradecer la labor excepcional que ha venido desarrollando Gilberto RINCON, nuestro anfitrión, quién también es catedrático-diputado de la academia, y catedrático del comité de miembros. Aunque Gilberto y yo comunicamos constantemente por Skype debo reconocer que siempre es mejor encontrarse personalmente, y el hacerlo en el marco de un evento tan maravilloso como este, lo hace aún más agradable.
Last week I attended a conference by one of my colleagues where he suggested that Canada is one of the best positioned countries in the world to lead the changes needed to address the challenges of climate change and other serious environmental problems facing us today. He remarked:
- that the natural environment in Canada, while not without problems, was nevertheless overall still in pretty good shape;
- that Canada has a relatively small population (32 million) relative to its vastness;
- that a significant percentage of its population is well educated;
- that the environment often rates high among the list of concerns of Canadians (survey consistently show that Canadians see global warning as a top-tier priority for government action – Pembina Institute);
- that, even with the recent global downturn in the economy, it is still a well off country that is not constantly faced with conflicting claims of development and conservation;
- that it can devote some of its resources to encourage new thinking on how to resolve environmental challenge;
- that it can also use its resources to implement measures that are needed to change the environment for the better.
One can readily agree with his assessment that Canada can take the lead, can inspire the world by actions it could take to protect the environment. The capacity is there. However, it is doubtful that, at least with regard to climate change, that there is a matching will.
This is particularly true, I suggest, when one was assesses Canada’s official position in the current climate change negotiations. Canada, as a journalist, Lawrence Martin, from the national newspaper wrote just about a week ago, “a breakthrough has seen the Conservative progress from climate change deniers to climate change dawdlers. Instead of having Canada take the lead on the international stage, it plays a wait-and-see game”. Some would argue that it is legitimate for Canada to wait for the move by major players, meaning the important emitters like China and the USA. Of course, this is when one looks at the absolute degree of emissions per country, the total % of Canada’s emission amounting in that scenario to only 4% of global emissions. On the other hand, if one looks at emission per capita the major players, as this slide show, are the USA, Canada, and a country that somehow was not taken it for this study, Australia. In addition, some would argue that if Canada had not taken the lead in the past on some other environmental issues we would not have some of the important legal instruments that we have now such as the Stockholm Convention on Persistent Organic Pollutants or the Convention on Straddling Fish Stocks and Highly Migratory Fish.
What about at the domestic level? Canada is a federation where the jurisdiction on environmental matters is shared between the federal government and the provinces. Nevertheless, as the world is confronted with one of its greatest challenges yet, one would expect that, at home, the national government would take the lead, as it does in other matters on national importance such as national defense matters. However, as we shall see, it is arguable that the national government has been a slow starter on this file, that some of the major provinces are the true leaders.
First let’s have a look at how Canada is positioning itself in the post Kyoto negotiations. It would be hard for a country like Canada, with a melting North, to stay completely on the side line during the international talks until major powers, such as the USA and China clinch a deal that would signal what is possible to achieve in Copenhagen in December. Canada did formulate a position but without providing much details. It did not float bold new ideas. Worse, instead of leading the call for decisive actions to confront the challenges of climate change, it has instead taken an approach that, if it were to prevail, would delay for many years meaningful and needed measures. If what Canada is proposing now, and I will get to that soon, one has to hope that many countries see the future agreement as an absolute floor and will take their own unilateral measures to reduce their emissions. As Manuel Rodriguez mentioned at least the Kyoto process has encouraged countries like Japan to announce its own reductions and to get China to state that “business as usual” is no longer possible. Lester Brown for his part gave convincing evidence that a green economy is marching forward, independently of the Kyoto process, although one could argue that over time the discussions encouraged by this process have enlightened somewhat the corporate world. Now let’s look at some of the elements of Canada’s position.
The call to the international community to come together to combat climate change did not start yesterday. We all know that is goes back to 1990. Canada is a Party to the Kyoto Protocol which has 1990 as the base year. Alas, the Canadian federal government has decided that 2006 fits better its needs. 2006 happens to be the year the current government came into power. The US has opted for 2005. Essentially, the message is, let’s start all over again, and forget the past, when levels of emissions were lower. Needless to say, proposing a new base year is to create an additional hurdle in already complex negotiations.
What proposed reductions is Canada bringing to the table? Is it bringing ambitious targets that it dares others to also adopt? Canada’s proposal is to reduce its GHGs by 20% by 2020. Percentage wise it is a much bigger number that the 6% reduction it committed in 1990. However, in terms of real numbers it means a post Kyoto agreement that, in effect, would be as if Kyoto never existed, a pre Kyoto agreement. Taking 2006 as a base year means that Canada starting number is 721 Mgt of CO2 equivalents. In 1990 Canada produced 560 Mg/t. In effect, Canada is currently 29.1% above its Kyoto target of reducing its emissions and as you can see from this slide is expected to be 31.3% off this target by 2012. A cut of 20% in 2020 would mean 144 MgT. This means in effect only 3% below the 1990 levels.
In 2006 the government did state unequivocally that Canada will not be able to meet its Kyoto reduction commitment. Some will argue that this is the right approach, that it is time to start over again. Even if one were to agree with this, some questioned whether this new target can even be met given an expected continued growth of the population and an overall growth of the economy, an economy heavily dependent on the exports of natural resources. There is no doubt that this sector of the economy will have to play a key role if Canada is to meet this objective. It is no clear that it will be able or willing to do so. As we will discuss later, in that regard, Canada is pinning much of its hope on new carbon capture and storage technology.
For 2050, the government is targeting a 60-70% emission cut. One assumes that it is still taking 2006 levels as a baseline, although it is not always clear when look at statements in recent months. Assuming 2006 is the baseline, the Pembina Institute, a well respected Canadian environmental research institute, has calculated that this means cuts that are 51% to 63% below the 1990 levels. One positive aspect of this is that at the very least the plan of the government for reductions does not appear to be linked to a successful conclusion of a post Kyoto agreement.
The cornerstone of the government’s strategy to reduce GHGs emissions in 2008 was to impose intensity reductions obligations on large industrial emitters, responsible for 51% of GHG (transport 25%; commercial and residential heating 11%; agriculture 8%; other 4%; consumer and commercial products 1%). Six GHGs are targeted, including carbon dioxide, methane, nitrous oxide (hydrofluorocarbons, perfluorocarbons and sulphur hexafluoride).
This system requires emission intensity reductions, as oppose to absolute reductions, meaning that while emissions per unit of production will decrease, over all emissions could nevertheless go up in periods of real economic growth with an accrued production. This is something that, on the economic front, might be seen as a good thing by the government but is also is harmful to the environment, unless it finds a way to redirect the extra revenues in reductions of GHGs by other means. The government only favoured absolute reductions at a much later date, i.e. at some point between 2020 and 2025.
While waiting for the US to lead it in the right direction on this issue, Canada is nevertheless pursuing its work on a domestic trading system since there is still uncertainty about what will happen in the US. In any event, even if and once the US move ahead with its cap and trade system, the two countries will still have to negotiate how to create one single system. Therefore, Canada has released details on the trading system it will set up and is holding consultations before finalizing it. So let’s have a look at the 2008 Canadian proposal, keeping in mind that some of its features could be very different even if a few weeks, as it is reasonable to expect that Canada will release a new plan before Copenhagen that is more in line with US initiatives.
The government 2008 proposal is to reduce GHG intensity for existing facilities of targeted industrial emitters by 18% relative to 2006 levels (6% per year in 2007, 2008, and 2009) by next year, in 2010. The targets would then rise by 2% intensity reductions a year to reach 26% by 2015 (with 20% reductions below the 2006 levels?).
Not surprisingly, there are a number of exceptions or special arrangements given the great diversity among the players involved. For instance, small facilities in some industrial sectors such as chemicals and pesticides, that release annually less than 50 kt (50 000 t) of CO2 will be excluded. Again, the US is beating us on that front as its threshold to exclude facilities from regulation will be 25 kt.
Throughout the plan there is an emphasis in favoring Carbon capture and Storage technology by incentives and exemptions. For example, for new facilities, the plan provides that “A flexible approach would be taken in special cases where the equipment or technology used in a new plant facilitates carbon capture and storage or otherwise offers significant and imminent potential for emission reductions.” It also gives itself and the industry a 10 year window, 2018, before imposing standards to the extraction industry that, after 2012, will use new technology to meet this standard. Likewise, coal fired electricity plants will have limits imposed on them by 2018 linked to Carbon Capture and Storage.
One of the so called “Compliance mechanisms” is contributions by emitters to a Technology Fund to be set up by the government. As the government stated in its paper: “In the initial year of the framework, industry will be able to meet a significant part of its regulatory obligations by contributing to this fund.” The fund, to be administered at arm length from the government, would invest the revenues in “greenhouse gas reduction technology project” (the Fund could issue RFPs specifying criteria on which projects proponents could compete). It will have to “demonstrate emissions reductions within 10 years.”
In recent months doubts have been cast on the reductions predicted by the federal government through the use of this Fund for the period 2008-2012. The federal Commissioner of the Environment and Sustainable Development released a report in which he concluded that the government had overstated the reductions during that period. The government estimate of reductions was, among other thing, based on the year a company would contribute to this fund. As you can see on this slide, the federal Commissioner was of the view that reductions should instead be accounted for in the year they actually happened, which will be at a later date than a contribution made to the fund. In fact, the whole structure of the plan was appears to be premised on accounting for reductions at the time of contributions, maybe because there is no certainty that reductions will result from these contributions and that it would be difficult to link a reduction to a specific contribution. In any event, Environment Canada’s response was that: “…actual in-year reductions may vary from the plan’s estimates.” Of course, an early deficit in the expected reductions will only add pressure later on.
The government plan also provides that emitters could also resort to the Kyoto Protocol’s Clean Development Plan. It is worth that this is the only reference to the Kyoto Protocol in the plan. This government attaches little significance to the fact that Canada is a party to this international agreement.
In line with this thinking it limits the use by emitters to this mechanism to 10% of their regulatory obligations, compared to 50% by the EU. While there are admittedly some problems with this mechanisms such as too great a concentration in a few developing countries like China, India, Indonesia and Brazil (although some argues that is where reductions have to happen), no sufficient guarantees under the current system to ensure that these projects contribute to the sustainable development of countries where they happen, additionality and many other problems, as mentioned by Javier, nevertheless these were meant to encourage global solidarity in fighting climate change and encourage a more economical way to do it.
What other measures will Canada take to fight climate change? Let’s wait and see what Washington would do next and then we will know whether there is hope for a better tomorrow or we walking into a much warmer and perilous world.
Cambio climático: Contexto, mitigación y adaptación
Víctor Tafur, Profesor del Bard College y de PACE Law School (Nueva York)
Voy a comenzar mi presentación con una historia que empieza en el año 1965, en el estado de Nueva York, en Estados Unidos. En esta época, la agencia reguladora encargada del abastecimiento de electricidad al nivel federal tiene que aprobar o rechazar un proyecto de represa hidroeléctrica sobre el río Hudson. Este proyecto necesitaba grandes obras y notablemente obras para volar una parte de una montaña que jugaba un papel importante en la estructura general del proyecto. Las localidades, los pescadores de la región y sus comunidades rápidamente establecieron una demanda contra este proyecto ante la Corte de Justicia, y la demanda prosperó, dando luz a uno de los casos más grandes de la justicia norteamericana.
En su fallo, la Corte reconoció dos cosas importantes. Primero, reconoció el derecho que tienen las comunidades locales cuyo medio ambiente se ve afectado por una obra pública a expresar su desacuerdo respecto a este. Segundo, reconoció que la dimensión estética del entorno natural es un concepto que permite juzgar la calidad de la obra. De este fallo salió la ley de aguas del 1970, que fue replicada en varios países del mundo después, entre los cuales Colombia. Esta ley impone el carácter ilegal de cualquier tipo de vertimiento en las aguas de una localidad sin permiso previo. En nuestro país esta obligación se debe aplicar y respetar en todos los municipios. El derecho al agua limpia y potable para todos está en juego aquí, uno de los tantos derechos fundamentales que se ve puesto en riesgo por el cambio climático global.
Ahora, el cambio climático tiene muchas otras consecuencias que conforman el problema en su globalidad, como lo ven en mi presentación Power Point. Para enfrentar este problema propiamente, hay una necesidad de movilizar recursos por parte del Estado y de los agentes que más contaminan. Hay que diseñar leyes adecuadas, pensando diferente las soluciones posibles. Un hecho como el cambio climático nos impone mirar en que estamos ahora, y qué contexto debemos considerar.
Hay tres tipos de fuentes de emisiones de GEI que se deben tomar en cuenta: el cambio en el uso del suelo, la producción de energía y lo demás (transportes, manejo de basuras, etc.). En América Latina las dos primeras fuentes son importantes y el rango de Colombia es casi siempre uno de los más bajos, bien sea en términos de emisiones totales netas o de emisiones per cápita. Los países de alto ingreso son los que más emitieron históricamente, pero los países en que el aumento de los niveles de emisiones de GEI va a ser lo más fuerte son los países como el nuestro, los países en vía de desarrollo. La segunda comunicación que mandó Colombia a la convención Marco de las NNUU sobre cambio climático muestra que las emisiones de GEI han aumento a nivel de energía producida y del uso del suelo.
Para la producción de energía en Colombia, se les presento aquí tres escenarios que proyecta la UPME (Unidad de Planeación Minero-Energética) acerca de las necesidades de producción hacia el año 2023. Se puede ver en estos que la energía hidráulica es la que más expectativas genera. Tiene el mayor potencial de crecimiento según estos estudios, aún antes del gas y del carbón. Podemos ver que en los tres casos, no se espera inversiones mayores en las energías renovables. ¿Porque? Sencillamente por la tasa costo/eficiencia que tienen, que es muy baja. Como no dudamos del carácter ecológico de estas energías, se va a requerir muchos esfuerzos para lograr desarrollarlas en el país, a través de mecanismos de facilitación de capital, de alianzas público/privado, etc.
Las soluciones lógicamente van a tener que ser políticas. Una de las posibilidades para Colombia podría ser requerirle a las empresas de generación de energía que se impongan un cierto porcentaje de fuentes de energía renovable en el total de sus operaciones, tal como lo hacen muchos países de Europa. También existe la posibilidad de crear una sobretasa para aquellas empresas que no cumplen con esta nueva obligación. De todas formas sin mecanismos financieros innovadores y accesibles, esta solicitud de “renovabilidad” de la producción de energía en Colombia no podría tener éxito.
Igualmente, la mitigación del cambio climático puede venir de un mejor manejo de bosques, porque en ciertos casos sembrar árboles de uso comercial digamos, mientras que se preserva los bosques tropicales primarios donde hay una biodiversidad increíble así como unas comunidades indígenas que tienen el derecho a vivir en paz, ayuda a captar más CO2. El manejo de aguas no se puede separar del manejo de bosques, por la facultad de recepción, protección, filtración y producción que tienen los bosques. Aquí vemos que el tema de la cultura y del medio ambiente, como bien decía Jaime Romero, son completamente complementarios. Entonces, la adaptación al cambio climático puede integrar planteamientos dirigidos a enfrentar la pobreza rural estructural que conoce Colombia y América Latina en su conjunto. La inclusión de las comunidades locales y el reconocimiento de los saberes ancestrales que ellas tienen puede ser una fuente de inspiración para el diseño de las políticas públicas en el país.
Los estudios de impacto ambiental también deben ser generalizados para cada proyecto que tiene el gobierno o el sector privado y que involucra al medio ambiente en cualquier medida. La Agencia estatal nuestra ya está sacando unos informes sobre cómo estamos en el tema de estos estudios de impacto ambiental, con miras a la mitigación y la adaptación al cambio climático. Con esto generamos ideas y nuevos proyectos hacia el futuro para que este sea de carácter más sostenible. Aquí vemos que el cambio climático nos impone innovar y cambiar ciertas de nuestras costumbres, lo que nos abre nuevos horizontes y nuevas perspectivas.
Colombia tiene capacidad al nivel nacional para enfrentar este problema del cambio climático. Lo que falta es una voluntad política clara e inequívoca. Podemos desde nuestras individualidades aportar nuestra contribución a una mejor reglamentación del tema, que creo que es lo primero que debemos promover.
El cambio climático y el Estudio de Impacto Ambiental
Marcela Jiménez, Asesora legal de AIDA
http:// www.aida-americas.org
En la actualidad existen normas y principios jurídicos que requieren, en su mayoría de manera implícita o indirecta, considerar el cambio climático a nivel de evaluación de impacto ambiental de proyectos, obras o actividades y el diseño de políticas públicas. Sin perjuicio de lo anterior, la asociación interamericana para la defensa del ambiente (AIDA) considera que dichos mandatos y consideraciones deben explicitarse y hacer de ellas un requerimiento expreso tanto a nivel local como a nivel internacional.
En la presentación se hará un recorrido general del estado de la cuestión a nivel de instrumentos vinculantes y no vinculantes del orden internacional, con referencias a casos en el sector minero energético, así como a la situación en Colombia, con miras a reflexionar con el público respecto de la importancia de incluir en los Estudios de Impacto Ambiental la evaluación de los impactos de los proyectos y programas en función del cambio climático, no sólo desde la perspectiva de la contribución del proyecto en la agravación del cambio climático sino también de las implicaciones y efectos del cambio climático en el proyecto.
Pretendemos entonces dar respuesta a la pregunta: ¿Por qué incluir consideraciones relativas al cambio climático dentro de los Sistemas de Evaluación de Impacto Ambiental? e invitar a la audiencia a la reflexión sobre el cómo hacerlo.
La asociación interamericana para la defensa del ambiente a la cual pertenezco, tiene como objetivo promover el derecho a un medio ambiente sano. Mi presentación va a hacer un planteamiento que en el marco de AIDA es fundamental: creemos que es necesario incluir consideraciones de cambio climático en los estudios de impacto ambiental (EIA). La EIA es un instrumento dirigido a todos los agentes de la sociedad que permite analizar, prevenir, mitigar los efectos de una contaminación localizada: En Colombia la EIA está muy controlada por el derecho interno y consiste en una fuente básica de información para la toma de decisiones estratégicas y políticas. Las EIA son una oportunidad única para conocer realmente cual incidencia exacta tiene un proyecto sobre el medio ambiente y el cambio climático.
Al nivel de los esquemas de toma de decisiones para el desarrollo, nosotros vemos que la cuestión del impacto ambiental se encuentra al fin de la cadena de decisión, donde menos importancia tiene, o mejor dicho donde su papel es solamente correctivo. A veces las EIA constituyen el único instrumento de participación ciudadana no mediada en la toma de decisión pública o privada. Desde luego es clave aprovechar este espacio creado por las EIA donde se encuentran las necesidades de desarrollo y las pretensiones de una gran diversidad de actores, que es lo que hace que una decisión es democrática. Consideramos también que este espacio puede permitir al Estado recoger una serie de informaciones vitales para el buen desarrollo futuro de sus proyectos y la maximización del bienestar de los beneficiarios, especialmente si queremos diseñar e implementar buenos proyectos de mitigación y adaptación.
Nuestro planteamiento es que si no tenemos en cuenta el cambio climático en cada etapa de formulación, negociación, implementación, realización y seguimiento de un proyecto, sus efectos van a ser agravados, es decir más graves que lo que se había previsto anteriormente. En ciertos sectores del país se han visto procesos de desertificación mucho más rápidos que previsto, fallas en el sistema de acueducto y alcantarillado acompañadas por bajas en las disponibilidades de agua, casos en que las aguas de consumo se mezclan con aguas negras, etc. Estos eventos ocurren porque el clima sigue una tendencia de perturbación, pero también porque los estudios de riesgo muy seguramente no se llevaron a cabo de forma apropiada.
Lo que proponemos es incluir el cambio climático como causa o fuente de riesgos en las EIA que se deben realizar a lo largo de todo proyecto, y en donde también hay lugar para actividades dirigidas a enfrentar las necesidades de mitigación y adaptación al cambio climático. Esto producirá efectos y resultado en términos de evaluación de la afectación de los ecosistemas, de la afectación del bienestar de las poblaciones vecinas al proyecto, etc. Así tenemos la oportunidad de producir muchos datos que vendrán alimentar la toma de decisiones, porque solamente lo que se mide se puede controlar…
¿Cómo queremos incluir el cambio climático en las EIA? Básicamente esto se podría lograr a través de recomendaciones hechas a cada etapa del proyecto, sobre el uso de tecnologías y de materias primas, la ubicación, los transportes, etc. En la EIA hay requisitos que permiten definir la viabilidad ambiental del proyecto, sobre los cuales nos podemos basar para fundamentar estas recomendaciones. Consideramos importante al respecto que se tomen en cuenta los servicios ambientales provistos por la zona geoclimática del proyecto, porque las actividades del proyecto generan implicaciones tanto al nivel de biodiversidad que de los ecosistemas.
El servicio de secuestro natural del carbono es de suma importancia para muchos, entre otros servicios que tenemos que tener en cuenta. Queremos que se consideren también los efectos acumulativos del proyecto y la cadena total de energía del proyecto del inicio de su vida hasta el fin, es decir no solo tener en cuenta los impactos generados por el uso de energía a nivel de la puesta en marcha del proyecto, sino también a nivel de su operación. Es fundamental examinar y valorar las emisiones de contaminantes de efecto invernadero, a través de un método de cuantificación precisa y transparente, que se pueda replicar en otros proyectos en coherencia con lo que se hace al nivel internacional. Sin embargo hay que ir más allá de solamente dar recomendaciones, hacia proponer alternativas viables para que el proyecto sea más efectivo ambientalmente con el fin de que el cambio climático y los potenciales impactos negativos que pueda producir tanto en el proyecto como por el proyecto, se vuelva un verdadero componente de la decisión.
Entonces el primer punto que vamos a explorar es el análisis de alternativas que nacen de los problemas ambientales que genera un proyecto. El objetivo de este análisis es proponer alternativas a nivel de actividades dentro del proyecto, hasta proponer otro proyecto, o sea diferente de lo inicial, para que se logre obtener un proyecto mas sustentable. Tenemos el ejemplo de una empresa privada que quería construir una central termoeléctrica en un municipio de Colombia, para lo cual las autoridades municipales pidieron que se le demuestre que esta alternativa era la menos costosa y la más amigable con el medio ambiente. Al ver que había otra alternativa la empresa propuso realizar un proyecto con energía solar, así que el municipio decidió dar su aprobación para la realización de un parque solar. Este ejemplo nos muestra un caso exitoso en que la evaluación de alternativas puede lograr reorientar las decisiones tomadas para el desarrollo de una región.
Consideramos a continuación que las EIA permitirían progresivamente cambiar el modelo energético que tiene Colombia en el momento hacia energías más renovables. Si re-evaluamos la importancia de las EIAs en la construcción de un desarrollo limpio en función del cambio climático, ¿qué lograríamos? Esto reduciría los impactos de las actividades humanas sobre los sistemas ecológicos de vital importancia como el agua por ejemplo. El país tiene políticas sectoriales cuyo peso en el medio ambiente es muy importante sobre todo al nivel industrial y comercial, que los EIA podrían volver en verdaderas oportunidades de sostenibilidad. Los bosques son también de vital importancia sobre todo en las líneas de costas, porque no generan el cambio climático sino que lo ayudan a mitigar. El potencial productivo y protector que tienen los ecosistemas de manglar no debe ser descartado y debe ser tenido en cuenta con precaución.
Los impactos acumulados por varias actividades productivas al interior de un proyecto único son múltiples: en el caso de la minería por ejemplo, la deforestación, la apertura de carreteras... consideramos que cada impacto debe ser visto en comparación con actividades de proyectos alternativos de un mismo tipo que podrían ser implementados. Hay que cuantificar no solamente los impactos que tiene el proyecto sobre la calidad de los recursos naturales en los alrededores, sino también la demanda presente y futura sobre este recurso, para que la dimensión social del proyecto no sea puesta fuera de alcance de las decisiones.
Entre los contaminantes de efecto invernadero claves hay el carbón negro que para nosotros se está olvidando mucho actualmente. Es un contaminante que consiste en partículas muy pequeñas resultantes de la quema de combustibles fósiles y sus fuentes son el diesel ineficiente, las chimeneas, y sobre todo la quema de leña y los incendios forestales. Este contaminante tiene un impacto en términos de derretimiento de glaciares, el humo negro producido genera un aumento de la absorción de la luz solar, etc. Tiene también un impacto en la salud humana tanto en los hogares (enfermedades respiratorias) como al aire libre. Proponemos que si se diseñan proyectos de reducción de este contaminante, que lo hagan de forma muy rápida y directa atacando todas las fuentes mencionadas. Las tecnologías alternativas así como los comportamientos correctivos ya existen.
En el marco del tema de la evaluación de emisiones de contaminantes, nos queremos enfocar ahora en las represas y los impactos que ellas tienen en el medio ambiente por la producción de energía del país. Como lo saben, las represas inundan biomasa, que se descompone debido a su contacto con el agua y la oxidación que permite en consecuencia. Esta descomposición genera metano, un gas de efecto invernadero que tiene un poder de calentamiento global 22 veces más grande que el CO2 en la atmósfera. El efecto se multiplica cuando se trata de bosques tropicales. En Brasil, tenemos una referencia en que se demostró que una planta hidroeléctrica con represa y embalses es 28 veces más contaminante que sus equivalentes en Argentina. Esto nos da mucho por pensar, porque muchas veces en Colombia se dice y se cree que la energía hidroeléctrica es sinónimo de desarrollo limpio; en ciertos casos sí, pero no en todos. Esta afirmación depende del contexto específico en el cual se quiere desarrollar el proyecto.
Muchos son los logros potenciales que podremos obtener gracias a la inclusión de temas de cambio climático en las EIAs, además de recurrir con más frecuencia a estas evaluaciones que realmente son fundamentales para orientar a Colombia hacia un desarrollo sostenible. Las EIAs presentan también la ventaja de aumentar la presencia de instancias de democracia participativa en los proyectos privados y públicos, lo que si bien puede ser visto como un riesgo, es factor de aceptación social de los proyectos, lo que puede volverse en el futuro en nuevas fuentes de información para ayudar a hacer el seguimiento del proyecto.
El sector de la construcción gira hacia la sostenibilidad
Cristina Gamboa, Presidente del CCCS
http:// www.cccs.org.co
El Consejo colombiano para la construcción sostenible busca promover instrumentos voluntarios que permitan obtener la edificación de obras amigables con el medio ambiente. El sector de la construcción mueve alrededor del 10% del PIB mundial, empleando millones de personas para sus actividades. En Colombia, estamos hablando del 5% del PIB y de aproximadamente un millón de personas empleadas. El impacto ambiental de esta industria es grande, importante y relevante, por eso quiero mostrarles que si hay esperanza de que este sector se mueva hacia la sostenibilidad, hay esperanza también de que toda la economía tome el mismo camino.
El uso de energía de este sector al nivel global es significativo: usa el 17% del agua potable del mundo, el 5% de la madera cultivada y genera el 36% de las emisiones de CO2. En Colombia estamos aproximadamente en los mismos niveles, lo que hace que el sector de verdad tiene una responsabilidad importante frente a la necesidad de un desarrollo sostenible en el país. Al mismo tiempo impacta mucho nuestro urbanismo: potabilidad del agua, calidad del aire, esquemas de ordenamiento territorial, manejo de residuos, etc.
Los mercados verdes tienen mucho sentido económicamente. Para Colombia esto representa muchas oportunidades grandes: ecoturismo, prospección biológica, MDLs, etc. Tenemos además unos sistemas que están al nivel internacional relativamente decentes para que tengamos leyes bien aplicadas para que podamos explotar todo este potencial, protegiendo nuestra potencia ambiental. Si partimos de este punto en que reconocemos que Colombia es una potencia verde, la construcción sostenible tiene mucho sentido. ¿En qué consiste esto?
La construcción sostenible es un proceso que permite planear, diseñar, construir, operar y habitar los proyectos sostenibles aplicados a edificios nuevos y antiguos. El impacto de estos últimos se debe reducir para los usuarios y la comunidad. Estamos hablando aquí de lograr desde cero un proceso de planeación de tal suerte que reduzca la forma en que se producen escombros llevados a los rellenos sanitarios, y de tal suerte que los usuarios paguen menos en agua y energía, entre otros. Hay claramente unos beneficios por la construcción sostenible, lo que incita empresarios a repensar el asunto ambiental. Este es el punto central de todo el asunto: mostrarles a los empresarios que tomar en cuenta el medio ambiente en la construcción les puede dar utilidad y al mismo tiempo dar más bienestar a los usuarios y a la comunidad.
Una construcción sostenible puede ahorrar el 30% de energía para su operación, emitir menos carbono, consumir menos agua, y sobre todo ahorrar el costo relacionado con la producción y la recolección de basuras y escombros, que es el mayor impacto que tiene el sector. En términos económicos, los ahorros son muchos y muy altos como lo pueden ver en la presentación. En términos ambientales bien sean internos o externos, los impactos son positivos: la productividad de los empleados en edificios, la calidad del aire interno, la captación de la luz natural, etc. Un ambiente agradable, más iluminado y bien organizado puede generar más bienestar y tener una serie de beneficios cualitativos que pueden llegar a crear beneficios cuantitativos. Muchas empresas del mundo ya se están moviendo en este sector porque entendieron que hay que pensar a mediano plazo para aprovechar las ventajas de un edificio certificado.
A partir de este contexto que acabamos de presentar, se entiende mucho mejor cual es la tendencia del sector de la construcción sostenible. El sector educativo es uno de los más interesados en los edificios certificados para sus colegios y universidades, así como por el bienestar provisto al público. El sector gobierno también: en Estados Unidos ya existe una directriz que impone que todos los edificios nuevos sean certificados, y eso es lógico porque un gobierno proyecta su actividad a mediano o largo plazo, y se da cuenta de que hay que invertir en edificios que se proyectaron sobre el mismo periodo de tiempo.
En Colombia, aproximadamente el 5% de la oferta de edificios para estrenar tienen criterios de sostenibilidad en su diseño. El primer edificio certificado en el mundo fue un hotel, un “eco-lodge” en Chile: el sector turismo también tiene mucho que ver con el desarrollo de la construcción sostenible. Así mismo es necesario que el gobierno promueva la construcción sostenible en el sector educativo, no tanto regulando para crear nuevas obligaciones, sino que debe implementar ciertos incentivos claros para meterle el hombro al asunto y crear una cultura adecuada. Constatamos además que en los países donde esta cultura ya existe, los materiales que se necesitan para tener edificios sostenibles han bajado de precio de forma importante debido a un uso más amplio, lo que genera aun más motivación para los constructores. Esto resulto en que el presupuesto básico de un edificio estándar se pueda fácilmente sustituir elementos con mayores criterios de sostenibilidad.
A pesar de la crisis importante que conocemos actualmente, hay una estadística que me parece relevante: el sello de sostenibilidad energética voluntario estadounidense, el RTR, se creó en el 2000 y hasta el 2008 se certificaron 2,500 proyectos; este año que es un año de crisis, están registrados para certificarse 19,500 proyectos. Desde luego podemos decir que ahí tenemos un sector que está en fuerte crecimiento, que cumple la demanda a pesar de las dificultades económicas y que tiene poca competencia lo que permite a las personas que conforman este mercado proveer soluciones adaptadas, contundentes y que ayudan a mitigar el cambio climático.
En Colombia, hay 12 proyectos registrado para realizar el primer edificio certificado “LEED” del país. Es una certificación difícil de conseguir en la medida en que la gente que solicito los papeles tiene que hacer un esfuerzo importante en adaptar la formulación inicial del proyecto a los requisitos de presentación del proyecto LEED. La certificación nos da el aval para asegurarnos de que el proyecto realmente va a ser sostenible; nos permite evitar también las falsas pretensiones, por ejemplo de un propietario que nos dice que instalo captores fotovoltaicos y que desde luego merece la certificación. A esta persona le podremos decir que no es suficiente esto, a pesar de que su intención esta buena.
En Barranquilla se va a construir el primer colegio certificado, la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) va a construir su nueva sede así como el grupo Bancolombia, las oficinas de Alpina en Sopo van a seguir la recomendaciones LEED, etc. Es decir que este tipo de edificios se va a desarrollar en los próximos años. Para el sector productivo privado, vale la pena el LEED porque es una marca que cogió mucha fuerza en el mundo e incluso durante su aterrizaje en Colombia. Toca directamente pensar el contexto del sitio donde se va a realizar el proyecto, su coherencia, el manejo de escombros, el proceso constructivo de la obra, la localización de las materias primas para ahorrar energía y tiempo, etc. Todas estas consideraciones, que realmente tienen poca importancia en proyectos convencionales, son centrales en el sector de la construcción sostenible.
Hay varios niveles de cumplimiento dentro del sistema de certificación (el certificado “Platino” siendo el más elevado), mejor dicho hay incentivos para que el constructor logre el máximo nivel de sostenibilidad. Cuando el constructor logra el certificado Platino, se le devuelve el costo de la certificación en completo. De hecho la certificación no tiene un costo cero, porque hay unos evaluadores que tienen que entrar en línea de cuenta desde el diseño hasta la finalización del proyecto. La certificación puede ser entregada solamente a partir del momento en que se constata que el edificio funciona bajo los criterios de sostenibilidad requeridos. Si consideramos la duración de vida de un edificio, el costo de la certificación puede ser vista como una inversión – unos 20,000 USD – si uno también valora los ahorros generados por una mejor gestión del agua y de la energía en el edificio. El sistema completo puede ir hasta el diseño de barrios lo que en este caso incrementaría la oportunidad del costo de la certificación.
Quiero recordar aquí que los proyectos se certifican y las personas se acreditan. En Colombia ya hay cerca de 30 profesionales acreditados para poder asesorar este estilo de certificaciones. Es una cifra que comparada con los demás países de nuestra región, muestra el liderazgo que tiene Colombia en el sector. El Consejo colombiano de Construcción Sostenible hace parte desde noviembre del Consejo Mundial y agrupa a 78 empresas. Los próximos pasos en Colombia son de tratar de replicar lo que pasó en Brasil, que logró adaptar y obtener el derecho de aplicar su propia certificación a partir del modelo LEED. Este proceso, si tiene éxito, nos permitirá tener un sistema de certificación realmente adaptado a la reglamentación colombiana en el sector de la construcción, que además de ser amplia, está cambiando continuamente.
Otros costos relativos a la implementación de la certificación son los que surgen al cambiar los procesos constructivos: en el caso de un cambio de proveedor de materias primas, hay que dedicar tiempo a crear la confianza y cambiar las costumbres de la mano de obra. Entonces siempre hay un costo de aprendizaje, digamos, que es relativo a pesar de que pueda aumentar de forma significativa por ejemplo en caso de cambio de tecnología. Sin embargo los últimos estudios muestran que en Estados Unidos el sobrecosto entre un edificio normal y un edificio certificado es mínimo, básicamente porque el entorno laboral y el contexto de negocios tuvieron el tiempo de madurar y desde luego se acostumbró a ciertas prácticas que incrementa su eficacia. La India, cuando empezó a meterse en el tema de la certificación, el sobrecosto estaba alrededor del 24% en comparación con el costo del proyecto convencional. Es decir que la curva del sobrecosto baja respecto a la del número de proyectos realizados durante un periodo de tiempo dado.
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